Ginebra. Los inmigrantes que han cruzado fronteras en busca de trabajo y de una mejor calidad de vida podrían superar los 400 millones, o cerca del 7% de la población mundial actual, para el 2050, de acuerdo a un reporte divulgado este lunes.

El informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con sede en Ginebra, afirmó que el movimiento demográfico al interior de los países también está aumentando debido a que las personas prefieren mudarse a las ciudades.

"Durante las próximas décadas, es probable que la inmigración internacional se transforme en escala, alcance y complejidad", señaló el reporte, que es publicado cada dos años por la OIM.

"Invertir y planificar en el futuro de la inmigración ayudará a mejorar las percepciones públicas de los extranjeros, que han sido particularmente erosionadas por la actual crisis económica". William Lacy Swing, director general de la OIM.

"Si la población migratoria continúa aumentando al mismo ritmo que los últimos 20 años, el número de inmigrantes internacionales en todo el mundo en 2050 podría alcanzar los 405 millones", agregó.

Políticas de largo plazo. El director general estadounidense de la OIM, William Lacy Swing, dijo que los gobiernos deben ahora desarrollar políticas de largo plazo para garantizar que la tendencia beneficie a las naciones de acogida y también a los propios inmigrantes.

El estudio dijo que número total de inmigrantes integrados - los que ya se han establecido en nuevos países - trepó desde 191 millones en el 2005 a 214 millones el año pasado.

El reporte indicó además que el aumento es inexorable e inevitable de cara a la cambiante demografía global, mientras un creciente número de trabajadores busca los escasos empleos disponibles en las economías en desarrollo y las personas huyen de los efectos del cambio climático.

Sin embargo, sostuvo que la respuesta de los gobiernos, aunque gasten enormes sumas por año en regular la tendencia, es con frecuencia de corto plazo, de a poco y fragmentada.

"El riesgo de no poner en marcha políticas y recursos adecuados para afrontar la inmigración es el de perder una oportunidad histórica de aprovechar este fenómeno global", aseveró Swing.

"Dado el ritmo implacable de la inmigración, la oportunidad para que los Estados transformen los negativos de inmigración en positivos se reduce", afirmó.

Si no hubiera gran inversión en asuntos relacionados con los inmigrantes - como brindar viviendas, educación y servicios de salud -, los problemas asociados con su integración en las sociedades que los reciben se volverían más agudos de lo que son ahora.

"Invertir y planificar en el futuro de la inmigración ayudará a mejorar las percepciones públicas de los extranjeros, que han sido particularmente erosionadas por la actual crisis económica", expresó Swing.

"También ayudará a disminuir la presión política sobre los gobiernos para que diseñen respuestas de corto plazo antes este fenónemo", añadió.