Buenos Aires. Las aguas de las zonas inundadas de Argentina continuaron bajando en los últimos días, en los que apenas hubo lluvias dispersas de baja intensidad, pero la situación de los suelos es dispar en Buenos Aires, la principal provincia agraria del país, según un meteorólogo.

Mientras que muchas tierras del distrito se encuentran en un estado óptimo para la siembra de la soja y el maíz, los dos cultivos más importantes de un país líder en ventas de alimentos, otras tienen tanta humedad que podrían anegarse si la primavera austral es tan lluviosa como se prevé.

"El agua está escurriendo, pero gran parte de los suelos están saturados. Cualquier lluvia puede anegar los suelos. La zona más perjudicada es el centro y el sudeste de Buenos Aires", señaló Germán Heinzenknecht, meteorólogo de la Consultora de Climatología Aplicada.

Las lluvias de agosto fueron las más abundantes que registró el país en décadas y, según cifras oficiales, hay 3,5 millones de hectáreas perjudicadas por inundaciones en Buenos Aires, gran parte de ellas dedicadas a la ganadería.

Más allá de los anegamientos, las precipitaciones dejaron un nivel de humedad propicio para el maíz del ciclo 2012/13, que ya se está implantando, y para la soja de la misma campaña, cuya siembra está a punto de iniciarse.

"Las perspectivas son buenas para la soja y el maíz. Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos -segunda, tercera y cuarta provincia, en orden de producción de granos- van a hacer una gran campaña, la incógnita se mantiene para Buenos Aires", afirmó el experto.