Rockhampton. Las inundaciones cedían terreno en la principal región carbonífera de Australia, lo que permitía a algunas minas reanudar lentamente la producción aunque la mayoría permanecía inactiva mientras las aguas afectaban a unas 200.000 personas.

Las inundaciones han sumergido o interrumpieron la rutina de un área equivalente a Francia y Alemania juntas, de acuerdo a la jefa del estado de Queensland. Las aguas han llevado la producción y exportaciones de carbón de coque a su virtual paralización, impulsando un alza de los precios del carbón.

Más personas se vieron obligadas a evacuar sus hogares este martes en algunas de las poblaciones más afectadas, mientras que los residentes de regiones situadas corriente abajo se preparaban para la crecida de las aguas.

"Es tan surrealista. Como si todos los estacionamientos hubieran desaparecido. Parece una playa en algunas zonas", dijo una mujer a la emisora de radio ABC de Rockhampton, una población de 75.000 habitantes que está rodeada de agua y prácticamente aislada del resto del país.

La Oficina de Meteorología indicó que las inundaciones en la cuenca de Bowen en Queensland "están ciertamente remitiendo, pero aún son importantes", y añadió que el punto álgido de la inundación se había trasladado a la ciudad de Emerald, atravesando la zona minera.

Australia exporta más de la mitad del carbón de coque mundial, que es vital para los fabricantes de acero, especialmente en países asiáticos como la floreciente China.

Wesfarmers dijo que estaba reanudando la producción en su mina de Curragh, en la cuenca de Bowen, conforme bajaban las aguas, pero que seguía la fuerza mayor para las exportaciones y que precisaría hasta principios de febrero para volver a la producción normal.

"Han sido una inundaciones que nunca hemos visto antes en la región y menos en la vida de la mina Curragh", dijo el director gerente de Wesfarmers, Stewart Butel. "Se prevé que haga falta algún tiempo antes de que el río vuelva a sus niveles normales", agregó.

Las minas de carbón, con una capacidad anual de más de 90 millones de toneladas, están bajo causas de fuerza mayor, que exime a las compañías de sus obligaciones contractuales, lo que llevó a una subida del precio a largo plazo del carbón de coque y termal.

La inundación de líneas ferroviarias ha interrumpido el transporte de carbón al puerto de Gladstone, donde los barcos llevan días en espera para cargar el material con destino a Asia.

El Consejo de Recursos de Queensland dijo que las inundaciones han costado a la industria carbonera estatal una cifra estimada en US$1.000 millones en producción.

Muros para contener la inundación. Las lluvias y las inundaciones han acabado con la vida de tres personas en las últimas dos semanas. Miles de propiedades han quedado cubiertas por el agua y hay ganado que ha quedado atrapado en islas en medio de un vasto mar de aguas turbias.

Unas 500 casas fueron evacuadas en Rockhampton, cerca de la costa de Queensland, y las autoridades esperan que las inundaciones lleguen a su punto máximo en la ciudad el miércoles. Unas 1.000 personas han quedado sin hogar y viven en centros de evacuación.

Algunas víctimas se vieron obligadas a avanzar con dificultad entre aguas contaminadas por residuos, peligrosas serpientes y cocodrilos antes de ponerse a salvo.

Las ciudades situadas río abajo de Rockhampton se preparaban el martes para las inundaciones, y las personas utilizaban desechos para crear muros en los alrededores de sus casas y así evitar la subida de las aguas.

"Están transportándose muchos camiones cargados de basura", dijo Graham Nosse residente de St George.

"No estoy seguro de lo alto que tienen que ser, posiblemente un metro y medio, dos metros. Están rodeando las casas, desde el frente a la parte posterior y los lados. Así que es como una casa rodeada por el muro de un castillo", agregó.

El desastre, que ha tenido su impacto en las exportaciones carboníferas y agrícolas, probablemente provocará más turbulencias en la economía australiana, ya que los analistas esperan que las inundaciones hayan puesto un freno temporal a las florecientes exportaciones de materias primas.