Islamabad. La cifra de personas que quedaron sin hogar por las devastadoras inundaciones en Pakistán aumentó a más de 4 millones, informó este jueves Naciones Unidas, lo que vuelve más urgente la crucial tarea de asegurar mayores cantidades de ayuda.

 

La ONU había dicho anteriormente que 2 millones de personas perdieron sus hogares en las peores inundaciones en la historia de Pakistán, que comenzaron hace casi tres semanas.

 

Las agencias de ayuda humanitaria han estado presionando por la entrega de más fondos mientras tratan de enfrentar problemas importantes como la distribución de alimentos, la falta de refugios, y los brotes de enfermedades.

 

Los costos económicos de las inundaciones sumarían miles de millones de dólares, lo que aumentaría la presión sobre el gobierno pakistaní justo después de que logró avances en la estabilización del país gracias a una ofensiva de las fuerzas de seguridad contra la insurgencia talibán.

 

El Banco Asiático de Desarrollo (BAsD) dijo que espera contribuir con al menos US$2.000 millones para ayudar a Pakistán.

 

"Si bien la evaluación tardará varias semanas, los daños hasta el momento son asombrosos", dijo el BAsD en un comunicado publicado en su sitio en internet.

 

El financiamiento para las tareas de asistencia ha mejorado y ya se ha asegurado casi la mitad de los US$459 millones necesarios para cubrir los esfuerzos iniciales de ayuda después de días de negociaciones con los donantes. Pero la situación en el lugar de los hechos sigue siendo sombría.

 

"Los donantes están mejorando su contribución. Están dando más y más. La respuesta de los donantes a esta crisis está mejorando, pero todavía es inadecuada", dijo el portavoz de la ONU Maurizio Giuliano.

 

El tráfico de niños es un gran negocio en Pakistán, y Giuliano expresó su inquietud respecto a eso ya que como las inundaciones dejaron a millones de personas sin techo, los niños están ante un mayor riesgo de caer en ese comercio.

 

"Podría haber familias que tomen medidas drásticas porque necesitan sobrevivir. Así que, aún cuando no tenemos ningún indicio de que esto ya está ocurriendo, podría ser una preocupación", declaró.

 

Sólo una pequeña minoría de los 6 millones de pakistaníes desesperados por alimentos y agua potable han recibido ayuda después de las inundaciones, que dejaron hasta 1.600 muertos.

 

"De acuerdo a estimaciones aproximadas, más de 4 millones de personas en Sindh y Punjab aún no tienen un techo sobre sus cabezas", dijo Giuliano, refiriéndose a las provincias del sur y el centro del país más golpeadas por la inundación. "Esta situación es de alta preocupación", agregó.

 

Las víctimas de las inundaciones están atacándose unas a otras mientras se entrega la ayuda, y crece el malestar por la percepción de que la respuesta del Gobierno ante el desastre ha sido demasiado lenta.

 

Aunque el Ejército ha elevado su perfil al liderar las tareas de rescate y de ayuda, el gobierno ha enfrentado una serie de críticas sobre lo que muchos perciben como incapacidad para aliviar la crisis.

 

Cientos de aldeas están aisladas, autopistas y puentes han sido cortados por las inundaciones, y cientos de miles de cabezas de ganado -que son el sustento de muchos campesinos- se ahogaron.

 

Muchos hospitales y campamentos médicos están sobrepasados en su capacidad, y crecen los temores por una posible epidemia de enfermedades y virus como la malaria.