Sidney. Residentes de zonas bajas de Brisbane, la tercera ciudad más grande de Australia, colocaban bolsas de arena en torno a sus casas el lunes luego de que las lluvias agravaban las inundaciones que paralizaron la industria carbonífera del noreste del país y ahora amenazan al turismo.

La primer ministra Julia Gillard insistió en que el costo de las inundaciones no demorará el regreso a un superávit en 2012-13, pero J.P. Morgan predijo que el desastre reducirá el crecimiento este año y podría postergar otro incremento en las tasas de interés.

Las autoridades difundieron una alerta climática severa, advirtiendo de inundaciones y la crecida de ríos en el sudeste del estado de Queensland y en el centro de la franja turística de la Costa Dorada.

"La gente necesita pensar sobre cómo salir, y si no necesitan viajar, deben mantenerse lejos de los caminos", indicó el superintendente en jefe de policía Alistair Dawson.

La peor inundación en 50 años, que afecta un área del tamaño de las superficies de Francia y Alemania combinadas, comenzó el mes pasado y ha interrumpido severamente la industria de exportación de carbón de coque de Queensland, un negocio de US$20.000 millones anuales.

Esto, a su vez, ha dejado sin combustible a las fundidoras de acero de Asia y ha disparado los precios mundiales del combustible.

Las inundaciones han causado un daño estimado en US$6.000 millones y los economistas dicen que reducirá el crecimiento económico de Australia en 2011 y aumentará la inflación, mientras los precios de los alimentos suben y comienza la reconstrucción del segundo estado más grande del país.

"Con la caída de más lluvias podrían pasar meses hasta que las aguas se retiren y la extensión de los daños en la infraestructura esencial se conozca", dijo el economista jefe de J.P. Morgan Stephen Walters.

Gillard anunció más asistencia el lunes para los damnificados, pero agregó que las inundaciones no impedirán un esperado retorno al superávit presupuestario en el ejercicio 2012-13.

"Desde comienzos de noviembre hemos visto condiciones climáticas extremas en muchas partes del país. La crisis por la inundación aún está surgiendo, por lo que no sabemos cuántas comunidades sufrirán el impacto", dijo Gillard en una conferencia de prensa en Canberra.

Más de 200.000 personas y 10.700 propiedades fueron afectadas por las inundaciones entre Navidad y Año Nuevo, que dejaron cuatro muertos.

La oficina meteorológica pronostica más lluvias monzónicas durante el resto de la semana, negando un respiro a las localidades inundadas en momentos en que algunos residentes se dedican a limpiar y otros construyen diques para detener el avance del agua.

Las nuevas lluvias han ocasionado inundaciones súbitas, aislando algunas pequeñas localidades y anegando viviendas y negocios.

"El Servicio de Emergencia Estatal aconseja a la gente en el área afectada que evite conducir, caminar o desplazarse en las parte inundadas, que sea precavida en los caminos, especialmente mientras llueva, y evite nadar en ríos y arroyos crecidos", indicó la Agencia de Meteorología.

Una importante preocupación por el momento es que el suelo está tan anegado que no puede absorber las nuevas precipitaciones, lo que está llevando al desborde de ríos, arroyos y vías fluviales hechas por el hombre.

Unos 116.000 millones de litros de agua al día están siendo liberados desde la presa Wivenhoe en Brisbane, lo que podría llevar al cierre de caminos, dijeron autoridades locales.

Las fuertes lluvias también obligaron a las autoridades a liberar agua desde otras presas casi llenas en el área de Brisbane y en el área de la Costa Dorada, lo que ha incrementado las inundaciones.

La oficina de Turismo de Queensland dijo que las fuertes lluvias y la inundación han tenido un impacto negativo en el sector turístico del estado pero que aún era muy pronto para cuantificar el impacto.

Las inundaciones han paralizando operaciones que producen 35% de la producción exportable de carbón de Australia, estimada en 259 millones de toneladas. Australia provee dos tercios de las exportaciones globales de carbón de coque, necesario para la producción de acero.

Aunque el nivel de las aguas ha comenzado a disminuir en la región carbonífera de la cuenca de Bowen, muchas minas siguen anegadas y pasarán semanas antes de que se reanude la producción total.

Aunque algunas vías férreas que unen minas y puertos están operacionales, pero otras continúan bajo el agua.

Las reservas de carbón están disminuyendo en el puerto de Dalrymple, pero sigue recibiendo cantidades suficientes para cargar los barcos, mientras que el puerto de Gladstone dijo podrían pasar días o semanas antes de que el abastecimiento vuelva a ser normal.

"Todos los sistemas exceptuando (la vía férrea de) Blackwater están operando, así que estamos aguardando a que bajen las aguas", dijo un portavoz del operador local de ferrocarriles QR National.

"Cuando retrocedan las aguas tendremos una buena oportunidad de ver qué hay debajo y evaluar cómo será la recuperación", agregó.