El mensaje de este fin de semana del presidente Barack Obama de que Irak "podrá trazar su propio rumbo" puede haber sido bienvenido por los estadounidenses cansados de la guerra, pero ha generado preocupación sobre el futuro entre los iraquíes.


"La guerra no está terminando. La guerra contra el terrorismo sigue aquí", dijo Nuri al-Moussawi, un residente de Bagdad de 51 años.


Obama informó el sábado el fin de las operaciones de combate de Estados Unidos para el martes, y una disminución en el número de soldados estadounidenses en Irak a 50.000.


Esto ayudará a cumplir una promesa que realizó durante la campaña presidencial del 2008 de poner fin a la guerra de 7 años y medio lanzada por su predecesor, George W. Bush.


Pero la incapacidad de los líderes iraquíes para formar un nuevo Gobierno casi seis meses después de las elecciones, y los persistentes ataques por parte de insurgentes, han hecho poco por infundir confianza entre los iraquíes.


"El retiro estadounidense es precipitado. Las capacidades de nuestro ejército aun no han sido fortalecidas", dijo Moussawi.


La violencia en Irak ha disminuido con fuerza desde el punto más álgido de matanzas sectarias en el 2006 y 2007. Sin embargo, como muchos iraquíes, Moussawi tiene poca fe en la capacidad de los 660.000 policías y soldados locales para proteger al país.


El derrocado dictador Saddam Hussein temió alguna vez que las fuerzas armadas fueran disueltas por los gobiernos estadounidenses poco después de la invasión liderada por Washington en 2003 y que el Ejército, la policía, la Armada y la Fuerza Aérea de Irak tuvieran que ser reorganizadas desde cero.


Supuestos insurgentes islámicos sunitas han puesto a prueba a las fuerzas de seguridad locales, matando a 57 personas en un centro de reclutamiento militar el 17 de agosto y a más de 60 cuando suicidas con coches bomba atacaron estaciones de policía alrededor del país ocho días después.


Los comentarios de Obama fueron vistos como un anticipo de un discurso televisivo que tiene planeado para la noche del martes desde el Despacho Oval de la Casa Blanca.


La Casa Blanca está buscando empatizar con los compromisos de Obama antes de las elecciones de noviembre cuando sus camaradas demócratas enfrentan a votantes preocupados por la difícil situación de la economía.


Pero 50.000 soldados estadounidenses permanecerán en Irak hasta el plazo del fines del 2011 fijado en un pacto bilateral de seguridad que Bush firmó con el Gobierno iraquí justo antes de dejar la Casa Blanca.


"Aquellos que dicen que la guerra en Irak está terminando están cometiendo un error", dijo Hassan bin Hachim, un trabajador de 62 años.