Wilmington, EE.UU. Carolina del Norte se preparaba este viernes para un impacto directo del huracán Irene, ciudades junto a la costa este de Estados Unidos estaban en alerta y millones de turistas interrumpieron sus vacaciones para escapar de la poderosa tormenta.

Con más de 50 millones de personas en el probable curso de Irene, los residentes se aprovisionaban de alimentos y agua y aseguraban sus casas, automóviles y botes. Estados, ciudades, puertos, industrias, refinerías de crudo y plantas nucleares se preparaban para activar planes de emergencia.

Irene azotó el jueves las Bahamas, y está previsto que toque tierra el sábado en Carolina del Norte, antes de avanzar por la costa hacia Nueva York y más al norte.

Irene se debilitó levemente el viernes -a un huracán de categoría 2 desde la categoría 3 en la escala de medición Saffir-Simpson de cinco niveles- pero aún tenía vientos de hasta 175 kilómetros por hora.

A las 05.00 hora EDT (0900 GMT), su centro se ubicaba a 675 kilómetros al sur-sureste de Cabo Hatteras, Carolina del Norte.

"Cierta re-intensificación es posible hoy e Irene se acercaría al umbral entre las categorías 2 y 3 cuando alcance la costa de Carolina del Norte", informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.

Evacuaciones costeras estaban en vigor en Carolina del Norte y fueron ordenadas para centros turísticos en Virginia, Delaware y Maryland.

Las aerolíneas comenzaron a reducir vuelos en los aeropuertos del este, fijaron planes para sacar naves de la región y instaron a los viajeros a posponer viajes.

"Todas las grandes áreas metropolitanas del noreste sufrirán el impacto debido a la cercana trayectoria de Irene", dijo el jueves el director del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos, Bill Read, a Reuters Insider.

"Al ser un gran huracán, los vientos con fuerza de tormenta tropical se extenderán mucho tierra adentro", agregó.