Tokio. Japón deberá revisar su política nuclear, dijo este jueves el principal portavoz del gobierno, mientras la radiación de un dañado complejo nuclear hizo que el agua de grifo fuera insegura para bebés y llevó a la gente a vaciar los estantes de agua embotellada de las tiendas.

Ingenieros están tratando de estabilizar una planta nuclear de seis reactores en Fukushima, 250 kilómetros al norte de la capital, casi dos semanas después de que un terremoto y un tsunami golpearon la instalación y devastaron el noreste de Japón, dejando cerca de 26.000 muertos o desaparecidos.

"Es seguro que la confianza del público en las plantas de energía nuclear ha cambiado enormemente", dijo el jefe de Gabinete de Japón, Yuki Edano, a Reuters.

"A la luz de eso, primero debemos terminar con esta situación y luego estudiarlo desde cero", añadió.

Antes de la semana pasada, los 55 reactores nucleares de Japón habían brindado alrededor del 30 por ciento de la energía eléctrica del país. Se esperaba que ese porcentaje aumentara a un 50% para el 2030, entre los más altos del mundo.

"Todavía es algo temprano para realizar un pronóstico de un tiempo exacto, pero mi apuesta es que en un par de semanas los reactores estarán lo suficientemente fríos para decir que la crisis terminó". Peter Hosemann, experto nuclear, Universidad de California, Berkeley.

Sin incidentes este jueves. No hubo nuevos incidentes de humo o vapor en la planta este jueves, pero cuatro de los reactores de la planta todavía se consideran volátiles, aunque camino a estabilizarse.

"Todavía es algo temprano para realizar un pronóstico de un tiempo exacto, pero mi apuesta es que en un par de semanas los reactores estarán lo suficientemente fríos para decir que la crisis terminó", dijo Peter Hosemann, un experto nuclear en la Universidad de California, Berkeley.

Agua y alimentos. Autoridades pidieron a los 13 millones de residentes de Tokio que no den agua del grifo a bebés menores de un año luego de que la contaminación superó los niveles seguros esta semana.

Pero los niveles volvieron a caer bajo los parámetros aceptables el jueves.

Pese a los llamados del gobierno a no entrar en pánico, muchos supermercados y tiendas se quedaron sin agua embotellada.

Radiación por encima de los niveles normales también fue detectada en leche y verduras procedentes de Fukushima. La agencia de noticias Kyodo dijo que cesio radiactivo 1,8 veces más alto que el nivel estándar fue hallado en un vegetal que crecía en un complejo de investigación en Tokio.

Singapur y Australia se sumaron a Estados Unidos y Hong Kong en restringir las importaciones de leche y alimentos desde la zona, mientras que Canadá se convirtió en la última de muchas naciones que refuerza las revisiones tras la peor crisis nuclear del mundo desde Chernóbil.

Partículas radiactivas han sido encontradas en lugares tan lejanos como Islandia y, aunque Japón insiste que los niveles no son peligrosos para los adultos, es el momento más duro para el país desde la Segunda Guerra Mundial.

Daños. Los estimados US$300.000 millones en daños por el terremoto de magnitud 9,0 y posterior tsunami convierten a éste en el desastre natural más costoso del mundo, eclipsando el terremoto de 1995 que golpeó a la ciudad nipona de Kobe y al huracán Katrina, que arrasó a Nueva Orleans en el 2005.

La cifra oficial de muertos por el desastre ha subido a 9.523, pero podría seguir trepando debido a que 16.094 personas aún figuran como desaparecidas.

Las réplicas todavía sacuden el país. Varias se sintieron en Tokio el jueves.

En la planta de Fukushima, los técnicos lograron conectar los cables de energía a sus seis reactores y comenzaron a bombear agua a uno de ellos para enfriar las barras de combustible nuclear.

Casi 300 ingenieros, que rápidamente se están convirtiendo en héroes nacionales por enfrentar el peligro en el lugar, trabajan dentro de la zona de evacuación.

Los profesionales reanudaron sus labores el jueves en el reactor número 3, considerado el más crítico, luego de una suspensión de un día luego de que emergió humo negro.

El operador de la planta Tokyo Electric Power Co (Tepco) está tratando de reiniciar los sistemas de la planta para evitar la fuga de más radiación o una fusión completa del núcleo, el peor escenario posible.

Tres empleados de Tepco que trabajaban con agua para conectar un cable resultaron heridos por radiación el jueves y otros dos fueron llevados a un hospital con quemaduras, indicó la agencia de seguridad nuclear de Japón.