Tokio. Los niveles de radiación se están elevando en el agua de mar cerca de la destruida planta Daiichi en Fukushima, dijo este sábado la agencia de seguridad nuclear de Japón, dos semanas después de que la estación de energía fuera impactada por un poderoso sismo y un posterior tsunami.

Incluso mientras ingenieros intentaban sacar charcos de agua radiactiva de la planta nuclear situada a 240 kilómetros de Tokio, la agencia dijo que las pruebas de este viernes mostraban que el yodo radiactivo se elevó 1.250 veces más de lo normal en las aguas marítimas situadas justo frente a la planta.

Funcionarios dijeron que los niveles de yodo radiactivo en el agua de mar a 30 kilómetros del complejo nuclear estaban dentro de los límites aceptables establecidos por regulaciones y que la contaminación representaba pocos riesgos para la vida marina.

"Las corrientes oceánicas dispersarán las partículas de radiación y estarán muy diluidas al momento en que llegue a los consumidores a través de pescados y algas marinas", dijo Hidehiko Nishiyama, alto funcionario de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón.

Pese a tal afirmación, la noticia podría aumentar la preocupación internacional por las exportaciones de productos marinos japoneses. Varios países ya han prohibido las importaciones de leche y alimentos de áreas que rodean a la planta Daiichi, mientras que otros están monitoreando los pescados y mariscos japoneses.

Subrayando los crecientes reparos internacionales sobre la energía nuclear planteados por el terremoto y devastador tsunami que azotaron al noreste de Japón hace dos semanas, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que es hora de volver a evaluar el régimen de seguridad atómica mundial.

Más temores. Agua radiactiva ha sido hallada en los edificios de tres de los seis reactores en el complejo ubicado a 240 kilómetros al norte de Tokio. Este jueves, tres trabajadores sufrieron quemaduras en el reactor número 3 después de ser expuestos a niveles de radiación 10.000 veces superiores a los normalmente hallados en un reactor.

El sismo de magnitud 9.0 y el tsunami del 11 de marzo dejaron más de 10.000 personas muertas y 17.000 desaparecidos.

A pesar de lo impactante de la cifra, la mayor atención se ha concentrado en la posibilidad de una catastrófica fusión de núcleo en la planta nuclear de Fukushima.

El Departamento de Energía de Estados Unidos dijo en su página web que desde el 19 de marzo no se habían depositado cantidades significativas de material radiológico alrededor de la planta, de acuerdo a pruebas dadas a conocer este viernes.

"Estamos trabajando en maneras de sacar el agua de forma segura para que no llegue al medioambiente, y estamos realizando preparativos", sostuvo Nishiyama.

El funcionario había dicho inicialmente que los altos niveles de radiación podrían significar que el reactor había sufrido daños, pero posteriormente declaró que podría deberse a las operaciones de ventilación para liberar presión o a fugas de agua desde cañerías o válvulas.

"No datos que sugieran una fisura", declaró.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés) dijo este viernes que no ha habido muchos cambios en la crisis durante las anteriores 24 horas.

"Algunas tendencias positivas continúan, pero aún hay áreas de incertidumbre que son de gran preocupación", dijo el funcionario de la agencia Graham Andrew en Viena, agregando que la alta radiación podría provenir del vapor.

Este viernes, Nishiyama reprendió al operador Tokyo Electric Power Co (Tepco) por no seguir los procedimientos de seguridad dentro del edificio de la turbina. Medios locales también criticaron a Tepco, que tiene pobres antecedentes de seguridad.

"La gente en el lugar tiene una fuerte idea de misión y podría estar intentando apresurarse", dijo el diario de negocios Nikkei.

"Pero si los trabajos se hacen con premura, ponen vidas en riesgo y al final, demorarán las reparaciones. Este tipo de accidente debió ser evitable al realizar el trabajo con precaución", agregó.

Turnos. Más de 700 ingenieros están trabajando en turnos para estabilizar la planta y se ha avanzado en obras para reiniciar las bombas de agua para enfriar las barras de combustible.

Dos de los reactores de la planta ahora son considerados seguros, pero los otros cuatro son inestables y ocasionalmente emiten vapor y humo.

Sin embargo, la agencia de seguridad nuclear dijo este sábado que la temperatura y presión en todos los reactores se han estabilizado.

Cuando Tepco restauró la energía en la planta a fines de la semana pasada, algunos pensaron que la crisis terminaría pronto.

Pero dos semanas después del terremoto, los niveles elevados de radiación de los reactores dañados han seguido obstaculizando el avance de las obras.

En Three Mile Island, el peor accidente nuclear en Estados Unidos, los trabajadores necesitaron sólo cuatro días para estabilizar el reactor, que sufrió una fusión de núcleo parcial. Nadie resultó herido y no hubo liberación de radiación sobre el límite legal.

En Chernóbil, en Ucrania, el peor accidente nuclear de la historia, se necesitaron semanas para "estabilizar" lo que quedó de la planta y meses para limpiar materiales radiactivos y cubrir el lugar con un sarcófago de acero y concreto.

El primer ministro japonés, Naoto Kan, dijo este viernes que la situación "no está ni siquiera cerca" de ser resuelta.

"Estamos haciendo esfuerzos para evitar que empeore, pero creo que no podemos ser displicentes", dijo Kan a periodistas. "Debemos mantenernos alertas", agregó.

Radiación de Tokio está dentro del promedio mundial. En Tokio, una metrópolis de 13 millones de personas, una lectura de Reuters este sábado en la mañana mostró una radiación en el ambiente de 0,22 microsieverts por hora, cerca de seis veces lo normal para la ciudad.

Sin embargo, esto está dentro del promedio mundial de radiación de fondo que ocurre de forma natural de 0,17 a 0,39 microsieverts por hora, un rango proporcionado por la Asociación Nuclear Mundial.

En tanto, el gobierno japonés pidió a decenas de miles de personas que viven en una zona de 20 a 30 kilómetros del complejo nuclear dañado a que dejen sus casas, pero insistió en que no ampliaría la zona de evacuación de 20 kilómetros.

Legisladores de oposición y funcionarios locales se mostraron críticos ante la medida, especialmente debido a que se dio después de que el gobierno recomendara a los residentes que permanecieran dentro de sus casas.

"Hasta el momento ellos sólo han dado instrucciones irresponsables para que la gente permanezca en sus casas. La toma de decisiones es lenta", dijo el diario conservador Sankei citando a Toshikazu Ide, alcalde de un pueblo dentro de la zona de 20 a 30 kilómetros.

El secretario jefe del gabinete, Yukio Edano, ha dicho que los residentes deben dejar la zona porque es difícil llevar suministros al lugar, no por los niveles de radiación.

Pero funcionario del ministerio de Radiación confirmó que los niveles de radiación diaria en el área de 30 kilómetros al noroeste de la planta habían superado el límite anual.