Tokio. Japón planea extender la zona de evacuación en torno a una dañada planta nuclear debido a los altos niveles de radiación, reportaron el lunes medios locales, con los ingenieros aún lejos de recobrar el control de seis reactores golpeados por un gigantescos tsunami un mes atrás.

La preocupación frente a la incapacidad de Japón por contener la crisis nuclear, causada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, llevó a que el partido gobernante del primer ministro Naoto Kan sufriera fuertes pérdidas en elecciones locales el domingo.

Ingenieros en la dañada planta Fukushima Daiichi, ubicada al norte de Tokio, dijeron el domingo que no están cerca de restaurar el sistema de enfriamiento de la planta, crítico para controlar los reactores de la central.

Ellos esperan detener el lunes el bombeo de agua radiactiva al océano, días después que lo planeado.

Cuatro semanas después de la peor crisis nuclear desde Chernóbil hace 25 años, el Gobierno se está moviendo para extender una zona de evacuación de 20 kilómetros debido a los altos niveles de radiación, reportó el diario Asahi.

El Gobierno hasta el momento se ha negado a extender la zona, pese a haber sido instado a hacerlo por la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés) y de que Estados Unidos y Australia aconsejaron a sus ciudadanos que permanezcan a 80 kilómetros de distancia de la planta.

Asahi dijo que el Gobierno extendería la zona a 30 kilómetros en ciertas áreas, dependiendo de la dirección del viento, y que a los residentes se les daría una semana para dejar sus hogares.

El Japan Times dijo que las autoridades pronto cerrarían por la fuerza la zona de 20 kilómetros, evitando que las personas regresen a sus viviendas destrozadas para registrar los escombros en busca de posesiones.

El gobernador de Fukushima, Yuhei Sato, criticó la política de evacuación, diciendo que a los residentes en un radio entre 20 y 30 kilómetros de la planta se les dijo inicialmente que permanecieran dentro de sus hogares y luego se les aconsejó que evacuaran voluntariamente el área.

"Los residentes en un radio entre 20 y 30 kilómetros estaban realmente confundidos sobre qué hacer", dijo Sato el domingo a la cadena de televisión NHK.

Reportes de medios indicaron que Sato rechazaría reunirse con el presidente de Tokyo Electric Power Co (Tepco) cuando visite el área el lunes.

Esta es la peor crisis que golpea a Japón desde la Segunda Guerra Mundial luego de que un terremoto de magnitud 9 y un enorme tsunami golpearon la costa noreste del país, dejando casi 28.000 muertos o desaparecidos y sacudiendo a la tercera economía más grande del mundo.

Reacción política. Los votantes nipones ventilaron el domingo su furia frente al manejo del Gobierno de la crisis nuclear y humanitaria, con el gobernante Partido Democrático de Kan perdiendo casi 70 escaños en elecciones locales.

El impopular Kan ya estaba bajo presión para dejar el cargo antes del 11 de marzo, pero analistas dicen que es poco probable que se vaya durante la crisis nuclear, que seguramente se extenderá durante meses.

En Tokio, alrededor de 5.000 personas salieron a las calles el domingo en dos manifestaciones distintas por la crisis nuclear.

China y Corea del Sur también han criticado el manejo de la crisis nuclear. Seúl ha dicho que Tokio ha sido incompetente, lo que refleja la creciente desazón internacional frente al desastre atómico que se ha prolongado desde hace un mes y ante la expansión de la radiación.

La economía de Japón está padeciendo el triple desastre y varios países han prohibido o restringido las importaciones de alimentos nipones después de detectar radiación en ellos.

Aún más grave, la crisis nuclear y los cortes de energía afectaron las manufacturas y la fabricación de productos electrónicos en Japón y las cadenas de suministro a nivel mundial, afectando especialmente a la informática y los fabricantes de vehículos.

El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, reiteró el lunes que la economía posiblemente regrese a un sendero de recuperación una vez que se relajen las restricciones a los suministros causadas por el sismo y el tsunami, y crezcan las exportaciones.

Agua de mar radiactiva. Tepco ha luchado por recobrar el control de su planta nuclear.

Actualmente bombea nitrógeno a los reactores para contrarrestar una acumulación de hidrógeno y prevenir que otra explosión envíe más radiación a la atmósfera.

"No podemos decir cuáles son las perspectivas para la próxima etapa", dijo Hidehiko Nishiyama, subdirector general de la Agencia de Seguridad Industrial (NISA).

En una desesperada maniobra para enfriar barras de combustible altamente radiactivas, Tepco bombeó agua a los reactores, algunos de los cuales sufrieron fusiones parciales.

Pero esa estrategia ha entorpecido los pasos para restaurar el sistema de enfriamiento de la planta, crítico para poner fin a la crisis, ya que los ingenieros han tenido que concentrarse en cómo almacenar 60.000 toneladas de agua contaminada.

Los ingenieros se han visto obligados a verter agua con bajos niveles de radiación al océano con el objetivo de liberar capacidad de almacenamiento para agua altamente contaminada procedente de los reactores.