Fukushima. Japón hacía esfuerzos el sábado por liberar presión en dos plantas nucleares dañadas por el potente terremoto y el tsunami que devastaron a su costa nororiental y podrían haber dejado al menos 1.300 muertos.

Un día después del mayor terremoto registrado en Japón, el gobierno dijo que aún era muy pronto como para determinar el alcance total de los daños y víctimas. El número de decesos confirmado hasta el momento es de casi 300, aunque reportes de prensa dicen que es por lo menos 1.300.

"Desafortunadamente, tenemos que estar preparados para que el número aumente en gran medida", dijo el jefe de la Secretaría de Gabinete, Yukio Edano, a periodistas.

El temblor, con una magnitud de 8,9, fue tan grande que miles de personas huyeron de sus hogares desde la línea costera a lo largo del borde del océano Pacífico, en lugares tan lejanos como países de América del Norte y del Sur, por temor a un tsunami.

La mayoría parece haberse librado de sufrir algo más serio que algunas olas elevadas, a diferencia de la costa nororiental de Japón que fue devastada por un tsunami de 10 metros que arrasó con casas y barcos, que flotaban entre escombros mientras el agua entraba a ciudades y aldeas, barriendo todo a su paso.

"Pensé que iba a morir", dijo Wataru Fujimura, de 38 años y representante de ventas en Koriyama, Fukushima, al norte de Tokio y cerca de la zona más afectada por el terremoto.

"Todos nuestros muebles y estantes se cayeron por todas partes y había grietas en el edificio, por eso pasamos toda la noche en el auto (...) Ahora estamos de vuelta a casa tratando de limpiar todo", agregó.

Plantas nucleares. El gobierno advirtió de una posible fuga de radiación, aunque autoridades comenzaron a tratar de reducir la presión en dos plantas nucleares dañadas y ordenaron la evacuación de miles de residentes de zonas aledañas para evitar una posible contaminación.

Tokyo Electric Power Co (TEPCO) dijo que comenzó a ejecutar los pasos para liberar la presión en sus dos plantas de energía nuclear en Fukushima, a unos 240 kilómetros al norte de Tokio.

Pero la agencia de noticias Kyodo citó a la empresa diciendo que estaba teniendo dificultades para abrir una válvula en su reactor de Daiichi para liberar la presión.

Expertos y el gobierno insisten en que no habría un desastre radiactivo.

"No es posible un Chernóbil en un reactor de agua ligera. La pérdida de refrigerante significa un aumento de la temperatura, pero también detendrá la reacción", declaró Naoto Sekimura, profesor de la Universidad de Tokio.

"Incluso en el peor de los casos, eso significaría que habría algo de fuga radiactiva y daños a los equipamientos, pero no una explosión. Si la ventilación se hace con cuidado, habrá una fuga muy pequeña. Ciertamente no más allá de un radio de tres kilómetros", agregó.

La gravedad del desastre natural, que ha sido seguido por decenas de réplicas, motivó ofertas de asistencia de unos 50 países.

En una de las áreas residenciales más afectadas, se podía escuchar a personas enterradas bajo los escombros gritando por "ayuda" y expresiones como "¿cuándo vamos a ser rescatados?", según la agencia de noticias Kyodo.

Imágenes de televisión mostraron al personal de un hospital con pancartas con las palabras "Comida" y "AYUDA" desde un tejado.

En Tokio, decenas de miles de trabajadores de oficina se quedaron varados en la ciudad durante la noche después de que el terremoto provocó el cierre del sistema de transporte público. Muchos se vieron forzados a dormir donde pudieron, tendidos sobre periódicos y con sus maletines como almohadas.

Kyodo dijo que al menos 116.000 personas en Tokio no pudieron regresar a sus hogares en la noche del viernes debido a la interrupción del transporte.

En la ciudad nororiental japonesa de Kesennuma, con una población de 74.000 personas, había numerosos incendios y alrededor de un tercio de la ciudad estaba sumergida, según la agencia de noticias Jiji, que añadió que el aeropuerto de Sendai, donde vive un millón de personas, está en llamas.

La ciudad de "Sendai está completamente hundida bajo el agua", dijo el conductor de limusina Yoshikatsu Takayabe, de 52 años.

Imágenes de televisión del viernes mostraron un enorme muro de agua arrastrando a alta velocidad escombros, autos e incluso edificios incendiados en una zona agrícola costera cerca de la ciudad de Sendai, a unos 300 kilómetros al noreste de Tokio.

Los barcos de una zona costera fueron arrastrados hasta el interior de un muelle por la fuerza del mar.

El desastre plantea un desafío enorme para el gobierno de Kan, que ha sido objeto de ataques concertados desde la oposición y dentro del gobernante Partido Democrático (DJP) que le han dificultado la aplicación de sus políticas.

Apenas unas horas antes del terremoto, Kan había rechazado demandas para que renunciara, su futuro político parecía cada vez más sombrío y sin siquiera poder reunir el apoyo suficiente para asegurar la promulgación de proyectos de ley necesarios para aprobar el nuevo presupuesto.

Pero después del sismo, líderes políticos solicitaron un presupuesto de emergencia para colaborar con los esfuerzos de rescate, luego de que Kan les dijo que tenían que "salvar al país", reportó la agencia de noticias Kyodo.

Japón ya es la potencia económica más endeudada del mundo, lo que implica que cualquier esfuerzo de financiamiento será seguido muy de cerca por los mercados financieros.

El sismo, el más poderoso desde que Japón comenzó a tener registros hace 140 años, provocó al menos 80 incendios en ciudades y pueblos en toda la costa, dijo Kyodo.

"Cuando sentí el terremoto ayer, en realidad pensé que era un fuerte viento dando un portazo", contó Emiko Nakahara, de 61 años. "Pero entonces mi esposo dijo que no, que es un terremoto. Me asusté como nunca he estado antes", agregó.

El operador de las plantas de energía nuclear TEPCO advirtió que habrá severos cortes del servicio eléctrico durante todo el fin de semana.

El terremoto fue el quinto más poderoso en el mundo en el último siglo. Superó al gran sismo de Kanto, que ocurrió el 1 de septiembre de 1923, con una magnitud de 7,9 y con un saldo de más de 140.000 muertos en el área de Tokio.

Mientras que el sismo de Kobe de 1995 causó 100.000 millones de dólares en daños y fue el desastre natural más costoso de la historia.