Tokio. Japón dijo este jueves que prohibirá el ingreso de personas a la zona de evacuación de 20 kilómetros en torno a la planta nuclear Fukushima Daiichi ubicada al norte de Tokio, semanas después de que la instalación, dañada por un tsunami, comenzó a filtrar radiación.

Decenas de miles de personas dejaron la zona después de que el sismo del 11 de marzo golpeó a la estación de energía, operada por Tokyo Electric Power (TEPCO), pero algunos han regresado a sus casas desde entonces para retirar sus pertenencias, mientras la compañía lucha por contener la crisis nuclear más grave del mundo desde Chernóbil en 1986.

El secretario jefe del Gabinete, Yukio Edano, dijo en una conferencia de prensa que desde la medianoche del jueves las personas sólo podrán ingresar a la zona bajo supervisión del Gobierno.

"El establecimiento de una zona con acceso restringido y la orden de evacuación (del mes pasado) buscan garantizar la seguridad de las personas", dijo Edano.

"Tomaremos estrictas medidas legales contra quienes intenten ingresar a la zona", afirmó. "A los residentes, todo lo que puedo decir es que les pido su comprensión para que no se tomen medidas legales en su contra", agregó.

Quienes violen la prohibición podrán ser multados con hasta 100.000 yenes (US$1.200) o enfrentar la detención temporal por la policía.

TEPCO ha dicho que podría demorarse el resto del año o más en controlar la planta.

Más de 130.000 personas aún viven en gimnasios de escuelas y otros refugios, más de un mes después del terremoto y tsunami del 11 de marzo, que dejó a 28.000 personas muertas o desaparecidas.

"¿Cómo cree que nos sentimos?". El primer ministro Naoto Kan sintió la ira de los refugiados cuando visitó el jueves un centro de evacuación en Fukushima.

"¿Se va?", gritó un hombre mientras Kan y su comitiva caminaban hacia una puerta. "Nosotros somos evacuados ¿Va usted a ignorarnos sencillamente?", agregó.

Kan se devolvió, se disculpó y fue aún más criticado.

"Usted debería traer a sus ministros del Gabinete aquí y dejarlos para que intenten vivir por sí mismos. ¿Cómo cree que nos sentimos? Nosotros queremos que usted, de alguna forma, ponga bajo control la planta nuclear", dijo una mujer.

Un poco animado Kan respondió: "El Gobierno como un todo está haciendo lo mejor por implementar un cronograma sin demora". El intentó retirarse, pero fue llamado nuevamente.

"Queremos que usted ejerza un liderazgo mucho mayor y que rápidamente lleve esta crisis a un cierre", dijo otro evacuado.

Kan, quien ya era impopular antes de que ocurriera el desastre, ha sido criticado desde su propio partido, así como por la oposición, por su manejo de una crisis que se ha prolongado.

TEPCO quiere "apagar en frío" la planta, ubicada 240 kilómetros al norte de la capital, dentro de seis a nueve meses, un plazo que los expertos dicen que será difícil de cumplir.

Esta semana comenzó a retirar agua altamente contaminada desde uno de sus reactores, un paso clave hacia la reparación del sistema de enfriamiento que regula la temperatura de la barras de combustible radiactivo.

Pero los niveles del agua permanecieron sin cambios, el más reciente de una larga lista de problemas que los ingenieros han enfrentado desde que comenzó la crisis, que ha incluido la liberación de agua radiactiva al mar, ante la preocupación de los vecinos de Japón.

Al fabricante francés de plantas nucleares Areva proveerá una planta de tratamiento de agua que usa un proceso llamado "coprecipitación" -que aísla y remueve los elementos radiactivos del agua- para acelerar su descontaminación. TEPCO espera comenzar a tratar el agua antes de fines de mayo.

TEPCO insiste en que si bien las barras de combustible de tres de sus seis reactores se dañaron cuando se derritieron parcialmente después del terremoto, no sufrieron una "fusión del núcleo".