Tokio. Miles de opositores a las plantas nucleares marcharon este sábado en Japón mientras se cumplían tres meses desde el terremoto y el tsunami que desataron el peor accidente atómico en 25 años, presionando al gobierno para que reduzca la dependencia del país de este tipo de energía.

Tres reactores se fundieron luego de que un poderoso sismo sacudió la planta de Fukushima Daiichi en el noreste de Japón, forzando a unas 80.000 personas a ser evacuadas cuando ingenieros alertaron sobre filtraciones de radiación, explosiones de hidrógeno y el sobrecalentamiento de varillas de combustible nuclear.

Trabajadores de grandes empresas, estudiantes y padres con sus hijos sobre los hombros marcharon en numerosas protestas a lo largo de Japón para expresar su enojo por la forma en que el gobierno ha manejado la crisis nuclear.

Los manifestantes ondearon banderas que decían "No a la energía nuclear" y "No más Fukushima".

"Si ellos no entienden ahora el mensaje, ¿Qué más tendrá que pasar antes de que dejen de usar la energía atómica que ha probado ser peligrosa"?, dijo Yu Matsuda, de 28 años, una empleada en un jardín infantil.

La mujer llevó a la marcha sus hijos de dos y cuatro años para protestar juntos frente a las oficinas del operador de la planta de Fukushima, Tokyo Electric Power Corporation (Tepco).

"Quiero que mis hijos jueguen fuera a salvo y naden en nuestro mar sin preocupaciones", dijo Matsuda, tras escuchar los discursos de activistas de derechos civiles y sobrevivientes de las zonas devastadas por el tsunami.

Es posible que las protestas aumenten la presión pública que causó el cierre de la planta nuclear de Hamaoka en mayo y retrasos en la reanudación de reactores tras labores de mantenimiento hasta que se apliquen medidas de seguridad más estrictas.

Actualmente, Japón está operando sólo 19 de sus 54 reactores activos antes del desastre de la planta de Fukushima Daiichi, lo que eleva el riesgo de una gran escasez energética para el 2012.

Muchos expertos dicen que los riesgos económicos de Japón son demasiado altos como para que suspenda las labores de todos sus reactores nucleares.

Analistas dicen que la industria deberá encarar más racionamientos de energía y mayores costos de importación para la tercera mayor economía del mundo, dado que Japón carece de la capacidad de generación de electricidad para sustituir a sus plantas nucleares.