Lima. El comandante general de la Marina de Guerra, almirante José Cueto Aservi, garantizó este domingo la firme y constante vigilancia de la frontera fluvial con Colombia para evitar el ingreso a territorio peruano de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC).

"Nunca han pasado (de Colombia a Perú). Y menos como una actividad de las FARC en campo nuestro. De eso estamos a cargo nosotros (la Marina), está garantizado", remarcó Cueto.

Sin embargo, no descartó que algunos desertores de las FARC hayan cruzado la frontera con Perú, pero como ciudadanos colombianos legalmente identificados y no con el uniforme característico de dicho grupo terrorista.

"Estos señores andan uniformados, tienen una identificación, pero cuando desertan deciden dejar el movimiento terrorista y pasarse a alguna de las fronteras ya lo hacen sin uniforme, y pasan con su identificación como ciudadanos colombianos", explicó.

Cueto saludo en tal sentido, el reciente acuerdo suscrito entre los ministros de Defensa de Perú, Alberto Otárola, y de Colombia, Juan Carlos Pinzón, para combatir los delitos de narcotráfico, tráfico de armas y minería ilegal que permitan cerrarle espacios a los grupos ilegales que actúan en la frontera común.

Perú y Colombia comparten una línea común selvática de unos 1.600 kilómetros, sobre todo dividida por el río Putumayo, por donde se han detectado a bandas criminales que trafican principalmente con armas y drogas.

Tras destacar las buenas relaciones que existen entre Perú y Colombia, el almirante Cueto declaró que la Armada peruana tiene un batallón de infantería con base en la ciudad de Iquitos, en Loreto, que se encarga de los diferentes puntos de vigilancia a lo largo del río Putumayo.

"Tenemos varias bases con personal nuestro y unidades nuestras que están constantemente patrullando esta zona y lo hacen de forma coordinada con la marina colombiana", insistió.

En tanto, explicó que, a diferencia de una carretera, donde se restringe el tránsito vehícular por medio de una tranca, en un río como el Putumayo es mucho más difícil evitar que ciudadanos peruanos y colombianos se trasladen de un lado a otro de la frontera común para comprar productos o visitar a sus amigos.