Nueva York, EE.UU. Un juez estadounidense confirmó el derecho de la ciudad de Nueva York a desalojar la campada del movimiento Occupy Wall Street de un parque de la ciudad el martes después de que policías antidisturbios acabaran con una manifestación de protesta que duraba dos meses contra la desigualdad económica.

Mientras, en otro de los focos de la protesta, en la costa oeste, los manifestantes en la Universidad de California, en Berkeley, volvieron a erigir tiendas de campaña en la noche del martes, desafiando a las autoridades después de que la policía hubiera desalojado una acampada anterior.

En Nueva York, los manifestantes ocupaban el parque Zuccotti desde el 17 de septiembre para protestar contra lo que consideran un sistema económico injusto que favorece al uno por ciento más rico del país en un momento de paro persistentemente alto. También protestan contra un sistema político que ha rescatado a los bancos después de que un gasto descontrolado desatara la crisis financiera.

Los manifestantes que habían sido expulsados en una operación sorpresa el martes al amanecer pudieron regresar 16 horas después, pero no se les permitió llevar las tiendas de campaña y sacos de dormir que habían convertido el pequeño parque cerca de Wall Street en una acampada urbana durante dos meses.

El magistrado del Tribunal Supremo de Nueva York Michael Stallman determinó que las autoridades tuvieron justificación para aplicar la prohibición de dormir en el parque, y afirmó que las nuevas normas siguen protegiendo el derecho de los manifestantes a la libertad de expresión recogido en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

Tras conocerse su dictamen, la policía levantó las barricadas en dos puntos, permitiendo el regreso de la gente uno a uno. Varios cientos de personas acabaron en el parque bajo una ligera llovizna, pero el número fue disminuyendo a medida que la noche fue avanzando.

El alcalde Michel Bloomberg ordenó el desalojo, argumentando que la zona se había convertido en un peligro para la salud y en una trampa en caso de incendio. Pero su decisión ha enfadado a los integrantes de un movimiento que se ha extendido por el país y tiene lugar dos días antes de unas manifestaciones que pretenden cerrar Wall Street fuera de la sede de la Bolsa de Nueva York.

"Es un multimillonario y está defendiendo a su clase. Es del uno por ciento", afirmó Naomi Brussel, una trabajadora social jubilada de 69 años.

Después del desalojo, los servicios de limpieza regaron el parque con cañones de agua para acabar con el olor a orines y basura.

"Su respuesta le hace parecer completamente fuera de la realidad y un dictador benevolente", agregó Douglas Paulson, un artista de 31 años.

El desalojo se produce después de operaciones similares en Atlanta, Portland y Salt Lake City. A diferencia de Oakland, en California, donde la policía utilizó gases lacrimógenos y granadas de conmoción, la policía de Nueva York dijo que la mayoría de los manifestantes se fue pacíficamente, aunque hubo casi 150 arrestos.

En la vecina Canadá, responsables de la ciudad de Toronto también dijeron a los integrantes de la acampada que tendrán que desalojarla. En Los Ángeles, están negociando con algunos miembros del movimiento Occupy L.A. para establecer un calendario que permita desplazar su campamento de una zona próxima al ayuntamiento, en la que han erigido 500 tiendas.

En Berkeley, conocida por ser un foco del activismo estudiantil en la década de los 60, unas 3.700 personas se congregaron por la noche en una plaza en el campus de la Universidad de California para volver a poner en marcha una acampada que había sido desalojada por la policía.

Tras un día de manifestaciones pacíficas contra la desigualdad económica, los nervios llegaron al campus cuando se supo que la policía había disparado sobre un hombre después de que sacara un arma de su mochila en el laboratorio de la Escuela de Negocios y la exhibiera de manera amenazante. El individuo estaba siendo operado en un hospital el martes por la noche, informó la universidad.

Cálculo de Bloomberg. Bloomberg, un multimillonario hecho a sí mismo cuya riqueza le ha convertido en objetivo de los manifestantes, ordenó la expulsión a petición de la propietaria del parque la empresa inmobiliaria Brookfield Office Properties.

Las lealtades del alcalde se han dividido desde que comenzaron las protestas. Liberal en el ámbito social y partidario de los derechos de libertad de expresión, también es un antiguo operador de Wall Street que se volvió rico vendiendo información al sector financiero mediante su empresa homónima, Bloomberg. Aún le quedan dos años de su tercer y último mandato de cuatro años.

"Creo que esto le debilitará más. Movilizará a sus detractores más que movilizar a sus simpatizantes", opinó Ken Sherrill, profesor de ciencias políticas en Hunter College.

Pero también ha satisfecho a sus aliados en Wall Street y a vecinos hartos de la protesta.

"Le ha hecho parecer un líder más fuerte. Intentó evitar la violencia y controlar lo que podría haberse convertido en una situación muy difícil", dijo el consultor político Hank Sheinkopf. "Será recordado por afrontar esto del modo adecuado".