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Juicio a Carlos "El Chacal" en Francia va perdiendo audiencia
Viernes, Diciembre 2, 2011 - 12:55

Acusado de cuatro sangrientos ataques con bomba en Francia en 1982 y 1983 que dejaron 11 muertos y casi 200 heridos, el venezolano Carlos Ilych Ramírez se ha presentado como un combatiente revolucionario que ha sufrido condiciones "inhumanas" en una cárcel francesa desde su captura hace casi dos décadas.

París. El mundo es un escenario para Carlos el Chacal, el veterano militante marxista que desde el mes pasado domina con actitud desafiante un juicio en Francia por cargos de terrorismo.

Pero el histrionismo y la picardía que han caracterizado cada día del juicio contra Ilich Ramírez Sánchez, quien alguna vez fue el criminal internacional más buscado, parecen haber perdido atractivo, ya que el proceso se lleva a cabo ante una audiencia cada vez menor.

Acusado de cuatro sangrientos ataques con bomba en Francia en 1982 y 1983 que dejaron 11 muertos y casi 200 heridos, el venezolano de 62 años se ha presentado como un combatiente revolucionario que ha sufrido condiciones "inhumanas" en una cárcel francesa desde su captura hace casi dos décadas.

Cuando un juez le pidió que esclareciera su posición sobre los ataques, Ramírez respondió: "Hay tres posibilidades: soy inocente, soy culpable o les digo 'váyanse al diablo'".

Otros tres acusados están siendo juzgados en ausencia, ya que dos de ellos están prófugos y un tercero en una cárcel en Alemania.

Interrumpiendo a los jueces, corrigiendo a abogados y acaparando los altavoces, Ramírez se comporta como un jefe de Estado injustamente derrocado, en vez de como un asesino condenado que ya cumple con cadenas perpetuas por otros ataques letales en Francia.

El viernes, un ex camarada en el atril de los testigos describió a su ex jefe como un asesino de sangre fría sin escrúpulos, provocando la ira de Ramírez.

Previamente, Ramírez lanzó una intrincada diatriba contra los querellantes y criticó la calidad del pan en la cárcel.

"En (la prisión) Fresnes, el pan era delicioso, verdadero pan francés, ahora es horrible, demasiado seco", se quejó, según reportó el diario Le Figaro.

Ramírez, que fue la cara de la lucha marxista y la causa palestina y usaba una boina al estilo Che Guevara, pasó gran parte de las décadas de 1970 y 1980 conduciendo ataques antiimperialistas en todo el mundo, en operaciones financiadas por países del bloque soviético y de Oriente Medio.

"El Chacal" saltó a la fama con una sangrienta toma de rehenes de ministros de petróleo de la OPEP en 1975. Su suerte se acabó en 1994, cuando fuerzas especiales francesas lo capturaron en Jartum y lo llevaron a Francia para llevarlo a juicio.

Sus abogados argumentan que el caso está armado en su contra.

La concurrencia en el tribunal de París ha disminuido considerablemente desde que Ramírez apareció por primera vez en la corte el mes pasado, declarándose "un revolucionario de profesión" y alzando el puño para saludar a sus seguidores.

La mayoría de periodistas ha perdido interés en el caso y la parte opositora tiene cada vez menos paciencia. "Nunca quiere responder las preguntas", se quejó un abogado visiblemente frustrado.

Le Figaro dijo que Ramírez se comporta como un "niño caprichoso" que se dirige a uno de sus abogados, Francis Vuillemin, "como si le estuviera silbando a un camarero".

"Soy un gran hablador", reconoció Ramírez a la corte.

Autores

Reuters