México D.F. La tormenta Karl cobró fuerza este jueves en su avance por el sudoeste del Golfo de México y se convirtió en huracán de categoría 1, amenazando con descargar torrenciales lluvias en el estado mexicano de Veracruz.

El huracán, con vientos máximos sostenidos de 120 kilómetros por hora (kph), podría tocar tierra en la tarde o noche del viernes en una región ya muy castigada por inundaciones derivadas de otras tormentas.

A las 10 hora local (1500 GMT), Karl se ubicaba 500 kilómetros al este de Tuxpan, en Veracruz y se desplazaba a 19 kilómetros por hora (kph) hacia el oeste, dijo el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos en un reporte.

"Un fortalecimiento adicional es probable" antes de que la tormenta toque tierra en la costa mexicana, precisó.

En Veracruz, un estado surcado por ríos que se inundan rápidamente, autoridades de Protección Civil se preparaban para evacuar a pobladores de zonas bajas y alistaban albergues ante la llegada de la tormenta.

"Esperamos que llegue con vientos peligrosos que podrían tirar casas y derribar árboles (...) Podría impactar en la zona litoral (del estado), donde hay ríos que son de rápida respuesta", dijo a Reuters el meteorólogo de Protección Civil del estado, Federico Acevedo.

La tormenta cruzó la península de Yucatán entre el martes y el miércoles provocando la evacuación de poblaciones costeras, aunque no causó víctimas ni daños en las instalaciones que la petrolera estatal Pemex tiene en la sonda de Campeche.

No obstante, México cerró dos de sus tres puertos petroleros clave en el Golfo, Dos Bocas y Cayo Arcas, por la tormenta. Por estos dos puertos y por Coatzacoalcos el país embarca 97% del crudo que exporta, sobre todo a Estados Unidos.

Un alerta de huracán regía para la costa de México, desde La Cruz hacia el sur hasta Palma Sola, en Veracruz.

Cancún, un importante centro turístico para visitantes estadounidenses y europeos en la península de Yucatán, no sufrió daños por la tormenta.

Dos huracanes, Igor y Julia, también rugían en el Océano Atlántico, pero no amenazaban inmediatamente el continente estadounidense ni intereses de energía. Se estima que ambos se desvanecerán lejos de la costa.