Buenos Aires. Los dos principales aeropuertos de Argentina se mantenían inoperativos el lunes por la presencia de una nube de ceniza esparcida por la erupción de un volcán en Chile que desde hace nueve días trastorna el transporte aéreo en el Cono Sur sudamericano.

Pese a que se realizaron los preparativos para reanudar la actividad a partir de las 20:00 hora local (23:00 GMT), un cambio del viento trajo nuevamente la ceniza, que perjudica las turbinas de los aviones.

Las estatales Aerolíneas Argentinas y Austral dijeron que cancelaron las salidas y llegadas reprogramadas "debido al cambio de las condiciones meteorológicas", y la filial local de la chilena Lan informó de que sus operaciones se vieron afectadas por las noticias "que señalan la presencia de ceniza volcánica".

Los aeropuertos que sirven a Buenos Aires fueron cerrados el domingo por la tarde debido a la suspensión de ceniza en el espacio aéreo de la zona central de Argentina.

Según previsiones meteorológicas, los vientos podrían hacer que la ceniza vuelva a cubrir esa región del país en los próximos días.

Hasta el mercado cambiario argentino se vio afectado en su liquidez, ya que la suspensión de vuelos impidió la llegada de dólares en billetes y el Banco Central debió salir a cubrir necesidades específicas, dijeron operadores.

Repercusiones. Los cierres del aeropuerto internacional de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery, del área metropolitana de Buenos Aires, repercutieron principalmente en Chile y Brasil, donde las aerolíneas Lan, TAM y Gol debieron anunciar la suspensión de vuelos hacia la capital argentina.

El aeropuerto de Montevideo también se vio afectado y miles de pasajeros a ambas orillas del río de la Plata se vieron perjudicados, entre ellos el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien debió aterrizar a 800 kilómetros de Buenos Aires y viajar en un autobús por tierra a la capital argentina.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, explicó al recibirlo que Ban tuvo que desayunar con alfajores, un dulce típico del país, en una gasolinera de Rosario, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, donde paró en su periplo hacia Buenos Aires.

También el presidente electo de Perú, Ollanta Humala, se vio perjudicado por el cierre y viajaba por barco entre Montevideo y Buenos Aires, un trayecto que tarda tres horas y que en avión lleva unos 35 minutos.

Hasta el mercado cambiario argentino se vio afectado en su liquidez, ya que la suspensión de vuelos impidió la llegada de dólares en billetes y el Banco Central debió salir a cubrir necesidades específicas, dijeron operadores.

Autoridades uruguayas evaluarán más adelante la situación para cerciorarse que los vuelos tengan seguridad plena para operar antes de decidir si reabren la terminal aérea de Montevideo.

Erupción y crisis. La cadena volcánica chilena Puyehue-Cordón Caulle entró en erupción hace nueve días, desprendiendo una alta columna de rocas y cenizas que cubrió diferentes ciudades de la cordillera y comenzó a dirigirse hacia el noroeste por efecto del viento.

"La ceniza es muy abrasiva, es como si pasáramos una tela por un elemento metálico", dijo a periodistas Jorge Pérez Tamayo, piloto de Aerolíneas Argentinas.

Ciudades cordilleranas del sur de Argentina como San Carlos de Bariloche y Villa La Angostura se encuentran cubiertas por ceniza, volviendo grises las habitualmente aguas azules de sus lagos cercanos. Ambas ciudades turísticas se encontraban vacías de visitantes por el cierre de los aeropuertos patagónicos. Las clases fueron suspendidas y medios locales hablaron de dificultades de sus habitantes para conseguir combustible a pocos días del inicio de la temporada invernal.

El pasto de los animales en la región, donde es habitual la cría de ovinos, se vio perjudicado por la ceniza y las autoridades decretaron la emergencia agropecuaria en la zona.