La Meca, Arabia Saudita. Rashed Abdullah exhibe perfumes orientales sobre una mesa de vidrio en su pequeño comercio de La Meca, listo para un anhelado éxito en ventas durante el peregrinaje del Haj de este mes.

El comerciante confía en que atraerá clientes después de los temores de un brote de gripe H1N1 mantuvieran a muchos alejados el año pasado.

"Este año será el mejor. Hay una demanda realmente fuerte", indicó, parado detrás de una colección de inciensos en una de la decena de tiendas de recuerdos en torno a la Gran Mezquita en Meca.

La actividad comercial ha aumentado en la ciudad más sagrada del Islam desde Ramadán, el mes islámico que este año cayó en agosto y septiembre, cuando muchos visitan La Meca.

El Haj anual es uno de los encuentros religiosos más grandes del mundo, el cual congrega a millones de peregrinos en Arabia Saudita, el lugar de nacimiento del Islam.

En el 2009, el número de peregrinos cayó a 2,5 millones pero para la semana próxima se espera un récord de 4 millones de peregrinos cuando comience el Haj.

"Quisimos venir el año pasado pero unos amigos nos aconsejaron que lo pospusiésemos, así que vinimos este año", dijo Shaikh Habib, un peregrino de India que viajó con cuatro miembros de su familia.

Mientras que el año pasado los hoteles tuvieron problemas para llenar las habitaciones en La Meca y en la próxima ciudad portuaria de Yida, donde la mayoría llega por aire, este año las habitaciones están casi totalmente reservadas.

"La gente está muy interesada y todo el mundo está tratando de compensar por no haber venido el año pasado (...) las cosas andarán mucho mejor este año", dijo Walid Abu Sabaa, director del comité de turismo y hoteles en la cámara de comercio de La Meca.

El gobernador de La Meca, Khalid al-Faisal, dijo que ya habían llegado 1,5 millones de peregrinos extranjeros, según informó el periódico saudita al-Watan.

"Las ventas vienen bien, muchos han llegado con antelación", dijo Salah al-Maqdad, quien vende abalorios para rezar y perfumes.

Turismo religioso. John Sfakianakis, economista del Banque Saudi Fransi, dijo que estaba previsto que los extranjeros gasten 8.000 millones de riales (US$2.100 millones) durante el Haj, comparado con los 7.200 millones del año pasado (US$1.919 millones), mientras que los locales gastarán 3.600 millones de riales (US$959 millones) versus los 3.300 millones del año pasado (US$879 millones).

"El efecto multiplicador de la temporada de Haj sola para toda la economía podría superar los 35.000 millones de riales (US$9.300 millones)", explicó, agregando que el año pasado el sector aportó 31.000 millones de riales (US$8.200 millones).

Este año, el crecimiento del turismo sobrepasaría el 7,2%, excluyendo los ingresos por el petróleo, un aumento respecto al 6,8% del 2009, y 2,8% del PIB total de Arabia Saudita, estimó Sfakianakis.

Si bien los ingresos provenientes de los peregrinos son pequeños comparados con la enorme riqueza del reino producto de sus recursos en hidrocarburos, éstos ayudan a un sector que el gobierno busca impulsar.

De cara a una población de 18 millones de sauditas en rápido crecimiento, el gobierno necesita crear puestos de trabajo y desarrollar el turismo es un área pendiente.

"El principal potencial económico de Haj está alentando a que peregrinos visiten otros lugares del reino", dijo Paul Gamble, director de investigaciones del banco saudita Jadwa Investment en Riad.

Hasta ahora las visas para peregrinos están limitadas a visitar las dos ciudades sagradas de La Meca y Medina, pero funcionarios dijeron estar trabajando en planes para permitir viajes a lugares turísticas.

"Existe una variedad de lugares turísticos potenciales en y en torno a la región de Meca", aseveró Gamble.

Incluso por las noches, la Gran Mezquita iluminada -hogar de Kaaba, el antiguo santuario cúbico al que los musulmanes de todo el mundo miran cuando rezan- está repleta de oradores, mientras que decenas descansan o hacen picnic en las calles cercanas.

"Queremos quedarnos tanto tiempo como podamos y también queremos ir a Medina", dijo Fairouz el hermano de Habib, después de realizar las oraciones nocturnas en el Haram.