Lisboa. La OTAN dijo este sábado que transferiría la seguridad en Afganistán a las fuerzas afganas a finales de 2014, pero el máximo responsable de la Alianza indicó que no abandonarían al país en su lucha contra los talibanes.

Abriendo el segundo día de una cumbre a la que asisten los 48 países que combaten en Afganistán y el presidente afgano Hamid Karzai, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, indicó que la Alianza comenzaría a transferir la autoridad a las fuerzas afganas el próximo año y esperaba haber completado el proceso para finales de 2014.

"Hoy marca el inicio de una nueva fase de nuestra misión en Afganistán. Iniciaremos el proceso mediante el cual el gobierno afgano asumirá la dirección de la seguridad en todo el país, distrito por distrito", declaró Rasmussen.

"Si los enemigos de Afganistán tienen la idea de que pueden esperar hasta que nos marchemos, tienen una idea equivocada. Nos quedaremos tanto tiempo como haga falta para completar el trabajo".

La OTAN se reunirá con el presidente ruso, Dmitry Medvedev, durante la cumbre, y abordará la ayuda rusa en el conflicto y una alianza sobre un escudo de misiles.

Karzai, que mantiene una relación cada vez más fraccionada con Estados Unidos y el comandante norteamericano de la OTAN en Afganistán, el general David Petraeus, ha establecido 2014 como la fecha en que quiere que las fuerzas afganas tengan la responsabilidad total de la seguridad.

El presidente de Estados Unidos Barack Obama, que ha enviado 30.000 militares más a la guerra en el último año para tratar de contener la insurgencia de los talibanes, pretende comenzar a replegar parte de sus tropas a partir de julio de 2011 y respalda el objetivo de acabar el combate en un plazo de cuatro años.

También apoya los esfuerzos de reconciliación con los talibanes.

Rasmussen dijo que la nueva estrategia no implicaba que los 150.000 militares extranjeros desplegados en Afganistán se marchasen del país para la fecha límite de 2014.

"No hay dudas sobre nuestro compromiso continuado. La lucha de Afganistán contra el terrorismo tiene una estrategia e importancia mundial", dijo el ex primer ministro danés.

"Por ello nosotros hoy acordamos una relación a largo plazo entre la OTAN y Afganistán que perdure más allá del final de nuestra misión de combate".

Ayuda rusa. Afganistán comenzó en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos y sus aliados invadieron el país en noviembre para derrocar el régimen talibán, después de que se negara a entregar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

Después de 10 años, la guerra se ha convertido en un dolor de cabeza político para Obama. Más de 2.200 soldados extranjeros han muerto y Obama apoya ahora abiertamente una reconciliación con los talibanes.

Esta estrategia depende de la capacidad de construir unas fuerzas de seguridad afganas que puedan contener a la insurgencia, y se ha establecido un objetivo de más de 300.000 soldados y policías a finales de 2011.

Sin embargo, se ha visto afectada por unos elevados niveles de deserciones, y el gobierno de Kabul está ampliamente considerado como demasiado corrupto, inestable e inepto para sobrevivir demasiado tiempo sin la ayuda militar extranjera.

Rusia, que estuvo en guerra en Afganistán entre 1979-89 antes de retirarse derrotada, se prevé que permita que pase material a través de su territorio y suministre helicópteros especializados.

Está previsto que Moscú venda 18 helicópteros Mi-17 a Estados Unidos y preste tres a las fuerzas afganas. El Mi-17 es más adecuado para operar en las altas altitudes afganas y las bajas temperaturas que los helicópteros equivalentes de Estados Unidos.

La OTAN también invitará a Rusia a participar en el sistema de defensa antimisiles de EEUU y Europa diseñado para a protegerse de los ataques de largo alcance procedentes de Oriente Próximo o Corea del Norte.

Los líderes de la OTAN acordaron establecer el escudo antimisiles el viernes, cuando Rasmussen dijo que más de 30 países estaban en proceso o habían adquirido la capacidad de lanzar cabezas de misiles convencionales o nucleares.

La cumbre de la OTAN también ha acordado una nuevo concepto estratégico para guiar a los 28 miembros de la Alianza durante la próxima década. Reafirma su compromiso con la capacidad nuclear mientras existan tales armas, y pretende centrarse en amenazas del siglo XXI, como los ciberataques.

La OTAN, fundada tras la II Guerra Mundial como una barrera contra la percibida amenaza de la Unión Soviética, también continúa abierta a nuevos miembros, como Georgia y Ucrania, dos ex estados soviéticos que son candidatos a unirse a la Alianza en los próximos años.