Damasco. Las fuerzas de seguridad sirias abrieron fuego para dispersar a los cientos de manifestantes que pedían en Deraa el fin de la ley de emergencia, pero los manifestantes se reagruparon pese al fuerte despliegue militar, dijo un testigo.

Al menos 61 personas han muerto en diez días de protestas antigubernamentales en la ciudad del sur del país, el desafío más grave para el gobierno del presidente Bashar al- Asad.

Asad aún tiene que responder a las manifestaciones, que se han extendido a la ciudad portuaria de Latakia y a Hama. El lunes, el vicepresidente Faruq al Shara dijo que Asad anunciaría decisiones importantes en las próximas 48 horas.

Los manifestantes en Deraa se habían reunido en la principal plaza del país cantando "Queremos dignidad y libertad" y "No a las leyes de emergencia", dijo el testigo. Añadió que las fuerzas de seguridad dispararon al aire durante varios minutos, pero los manifestantes volvieron cuando los tiros cesaron.

Las fuerzas de seguridad habían reducido en los últimos días su presencia en esta ciudad pobre de mayoría suní, pero los habitantes dijeron el lunes que habían vuelto con fuerza.

"(Las fuerzas de seguridad) están apuntando sus ametralladoras contra cualquier grupo reunido en la zona cercana a la mezquita", dijo un comerciante, en referencia a la mezquita Omari que ha sido un punto central de las manifestaciones en la ciudad.

Abu Tamam, residente de Deraa cuya casa mira a la mezquita, dijo que los soldados y las fuerzas de seguridad estatales estaban presentes "en prácticamente cada metro". Otro residente de la tribu Jawabra dijo que había francotiradores posicionados en muchos edificios clave.

"Nadie se atreve a moverse", dijo, antes de que comenzara la manifestación del lunes.

Tales manifestantes habrían sido impensables hace un par de meses en Siria, donde el partido Baaz lleva en el poder casi 50 años, pero el país afronta ahora el contagio de la oleada de sentimiento revolucionario árabe que ha derrocado a los dirigentes en Egipto y Túnez.

"Decisiones importantes". El vicepresidente Shara dijo que Asad anunciaría decisiones importantes que "agradarán al pueblo sirio" en los próximos dos días, según la televisión libanesa de Hezbolá Al- Manar. Siria tiene estrechos lazos con Hezbolá y con Irán, ambos chiíes.

Asad, de 45 años, envió a sus tropas a la ciudad de Latakia el sábado, lo que muestra la creciente alarma del Gobierno respecto a la capacidad de las fuerzas de seguridad para mantener el orden.

El Gobierno ha dicho que 12 personas murieron en los enfrentamientos entre "elementos armados" - a los que culpan de la violencia - y fuerzas de seguridad. Los activistas proderechos humanos han dicho que al menos seis personas han muerto en dos días de enfrentamientos.

La televisión estatal mostró el domingo las calles desérticas de Latakia, llenas de basura y cristales rotos y dos autobuses calcinados. Latakia está habitada por una mezcla volátil de suníes, cristianos y la minoría alauí que constituye el principal apoyo de Asad.

Asad ha prometido más libertades políticas y de información pero eso no ha logrado sofocar el movimiento de protestas, que se encuentra en el undécimo día.

En un intento por aplacar las protestas, las autoridades han liberado a 260 prisioneros, en su mayoría presos islamistas. También han puesto en libertad a la activista política Diana Jawabra y a otros 15 arrestados que participaron en una protesta silenciosa.