Trípoli. Las potencias occidentales lanzaron una segunda ola de ataques contra Libia en la madrugada de este lunes tras detener el avance de las fuerzas de Muammar Gaddafi en Bengasi y tomar como blanco las defensas aéreas para permitir que sus aviones patrullen los cielos.

La intervención, que cumple un mandato de Naciones Unidas de proteger a civiles atrapados en una revuelta contra Gaddafi, atrajo las críticas del jefe de la Liga Árabe, Amr Musa, quien cuestionó la necesidad de un intenso bombardeo, que según indicó ha causado la muerte a muchos civiles.

Pero Estados Unidos, que lleva a cabo los ataques aéreos en una coalición con Reino Unido, Francia, Italia y Canadá entre otros, dijo que la campaña está funcionando y rechazó un anuncio de alto el fuego hecho el domingo por la noche por las Fuerzas Armadas libias.

El ministerio británico de Defensa dijo que uno de sus submarinos disparó misiles guiados Tomahawk este domingo por la noche como parte de una segunda ola de ataques para hacer cumplir la resolución de la ONU.

"Nosotros y nuestros socios internacionales continuamos realizando operaciones para apoyar la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas", declaró un portavoz del ministerio.

Italia dijo que también volaron sus cazas, después de que aviones y submarinos británicos y estadounidenses lanzaran 110 misiles Tomahawk este sábado por la noche y este domingo por la mañana.

El vicealmirante Bill Gortney dijo a los periodistas que no había nueva actividad aérea libia o emisiones de radar desde que comenzaron los ataques este sábado. Bengasi no está libre de amenaza, dijo Gortney, pero las fuerzas de Gaddafi en el área están bajo presión y "sufriendo de aislamiento y confusión" tras los ataques aéreos.

Este domingo a última hora, funcionarios libios llevaron a periodistas occidentales a las instalaciones de Gadafi en Trípoli, un recinto que alberga su residencia privada así como cuarteles militares, baterías antiaéreas y otras instalaciones, para mostrarles lo que dijeron fue objetivo de un ataque con misiles dos horas antes.

"Fue un bombardeo bárbaro", dijo el portavoz de gobierno Musa Ibrahim, mostrando pedazos de metralla que dijo provenían de un misil. "Esto contradice (las declaraciones) estadounidenses y occidentales (...) de que no fue su objetivo atacar este lugar".

Un portavoz militar libio dijo este domingo que se había ordenado un alto el fuego, indicando que las "las fuerzas armadas libias han emitido una orden a todas las unidades militares para que se respete un cese al fuego inmediato desde las 21:00 horas (19:00 GMT)". Pero antes y después del anuncio se escucharon disparos de baterías antiaéreas y explosiones en Trípoli.

En las afueras de Bengasi, tanques y vehículos de transporte de tropas humeantes y destrozados de las que había sido las fuerzas en avance de Gaddafi cubrían la carretera principal. Los cuerpos calcinados de al menos 14 soldados de gobierno yacían diseminados en el desierto.

Pero después de que Gaddafi prometiese luchar hasta la muerte, existía el temor de que sus tropas podrían tratar de entrar por la fuerza en las ciudades, buscando refugio de los ataques aéreos entre la población civil.

En Bengasi, a última hora de la tarde se escucharon explosiones esporádicas y disparos en las calles. Un testigo de Reuters dijo que el ruido de disparos duró 40 minutos.

En Misrata, el último bastión rebelde en el oeste de Libia, los tanques de gobierno entraron después de que una base usada por las fuerza de Gaddafi fuera alcanzada por ataques aéreos el sábado, dijeron residentes.

Abdelbasset, portavoz de los rebeldes en Misrata, dijo a Reuters este domingo que "hay batallas entre los rebeldes y las fuerzas de Gaddafi. Sus tanques están en el centro de Misrata (...) Hay tantas bajas que no podemos contarlas"

Víctimas civiles. Al menos 64 personas murieron en los bombardeos occidentales durante este sábado y este domingo, dijo una fuente médica del gobierno libio, pero la cifra era imposible de verificar porque las autoridades se niegan a que los periodistas salgan de Trípoli.

La televisión estatal libia mostró imágenes de un hospital no identificado de lo que llamo víctimas del "enemigo colonial". Diez cuerpos estaban tapados con sábanas blancas y azules y había muchas personas heridas, una de ellas de gravedad, dijo la cadena.

El jefe de la Liga Árabe, Amr Musa, convocó una reunión de emergencia del grupo de 22 estados para discutir la situación en Libia. Pidió un informe sobre el bombardeo, que según dijo "dejó muertos y heridos a muchos civiles libios".

"Lo que está ocurriendo en Libia difiere del objetivo de imponer una zona de exclusión aérea y lo que queremos es la protección de civiles y no un bombardeo sobre más civiles", dijo Musa, citado por la agencia oficial de noticias de Egipto.

Sin embargo, no hubo un apoyo público inmediato a su llamamiento por parte de algún gobierno en la región.

El respaldo árabe a la zona de exclusión aérea brindó un impulso crucial a la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU esta semana, que allanó el camino a la acción de Occidente destinada a detener la matanza de civiles por parte de Gadafi mientras intenta mantenerse en el poder.

La intervención es la mayor en contra de una nación árabe desde la invasión a Irak en 2003. El retiro del apoyo árabe podría dificultar mucho más una campaña que según muchos analistas es complicada y podría tener un final abierto.

En tanto, un portavoz rebelde dijo a la cadena Al Yazira que más de 8.000 libios alineados con ese movimiento han muerto en la lucha contra el Gobierno de Gaddafi.

"Nuestros muertos y mártires se elevan a más de 8.000 fallecidos", dijo Abdel Hafiz Ghoga, quien además criticó a Musa.

"Hoy, cuando el secretario general habló, yo estaba sorprendido", señaló Ghoga. "¿Cuál es el mecanismo que detiene la exterminación del pueblo en Libia, cuál es el mecanismo, señor secretario general? Si la protección de civiles no es una obligación humanitaria, ¿cuál es el mecanismo que usted nos propone?", preguntó.