París. Camioneros franceses protagonizaron caravanas en las autopistas, los paros en los ferrocarriles se intensificaron y cientos de gasolineras se quedaron sin combustible este lunes a medida que las protestas cobraban intensidad antes de la votación en el Senado de una impopular reforma de las pensiones.

El gobierno, que se ha mantenido firme con el plan del presidente Nicolas Sarkozy de retrasar la edad de jubilación pese a meses de protestas, aseguró que las infraestructuras públicas no se verían paralizadas pese a una huelga en refinerías de una semana de duración que ha obligado a cerrar a cientos de estaciones de servicio.

Los servicios ferroviarios también se vieron seriamente afectados ante la intensificación de las medidas de presión antes de una nueva protesta nacional prevista para este martes en lo que amenaza con convertirse en una semana de todo o nada para Sarkozy sobre su reforma.

Los ministros de gobierno están subrayando que el país tiene suficiente combustible y que los aeropuertos en particular tienen amplios suministros.

"El gobierno controla la situación", dijo este lunes el ministro de Industria, Christian Estrosi, a la radio RTL. "No habrá bloqueos en compañías, ni bloqueos en el transporte ni bloqueos para los automovilistas".

Los trabajadores de las 12 refinerías de Francia continuaron este lunes su huelga, dijo a Reuters un responsable del sindicato CGT y los manifestantes bloquearon el acceso a algunos depósitos de combustible en el sur.

El lobby de la industria petrolera francesa, UFIP, ha dicho que el país podría sufrir graves problemas de suministro de combustible a mediados de semana, lo que significa que el Gobierno podría tener que recurrir a las reservas de emergencia.

Una mayoría de franceses respalda las protestas contra la legislación prevista para retrasar la edad mínima y de jubilación completa dos años, a 62 y 67 respectivamente, una medida que el ejecutivo asegura es la única forma de contener un déficit en las pensiones cada vez más inflado.

Los principales puntos del proyecto de ley de Sarkozy han sido aprobados en ambas cámaras del Parlamento y tras la votación del Senado, prevista para el miércoles, del paquete completo, el proyecto podría ser rubricado en breve para convertirse en ley.

Los camioneros utilizaron furgonetas desde el domingo por la noche para ralentizar el tráfico en autopistas situadas alrededor de ciudades como Lyon y Rennes, pero aún no han recurrido a grandes camiones para bloquear carreteras.

El primer ministro, François Fillon, ha advertido a los manifestantes de que bloquear infraestructuras vitales es ilegal.

"El derecho a la huelga no supone el derecho a bloquear el acceso a un depósito de combustible, eso es ilegal", dijo Fillon el domingo a la televisión TF1. "No dejaré que la economía francesa se asfixie por un bloqueo de suministro de combustible".

Sarkozy tenía previsto hablar el lunes en la localidad turística de Deauville, en el norte del país, con sus homólogos alemana y ruso, Angela Merkel y Dmitry Medvedev, respectivamente.