Bengasi. Las fuerzas del gobierno mataron este viernes por disparos a dos manifestantes en Trípoli, la capital de Libia, informó la cadena de televisión Al Yazira, mientras una revuelta popular contra Muammar Gaddafi estrechaba el cerco a su principal base de poder.

Fuerzas proGaddafi abrieron fuego después de que cientos de personas iniciaran una protesta tras las oraciones del viernes en el distrito de Janzur en el oeste de Trípoli, dijo un residente a Reuters por correo electrónico, pidiendo no ser identificado.

El ciudadano dijo que los manifestantes estaban gritando eslóganes antiGaddafi en Fashlum, en el este de la ciudad, y otro residente dijo que las fuerzas de seguridad habían disparado al aire allí.

Al Yazira dijo que dos personas murieron y varias resultaron heridas en fuertes tiroteos en varios distritos.

Trípoli y el área circundante, donde las fuerzas de Gaddafi habían conseguido contener protestas anteriores, parece ser su último bastión, conforme la revuelta ha controlado el este y también se ha informado de avances en el oeste.

La ciudad costera de Zawiyah, a 50 kilómetros de la capital, ha combatido varias noches consecutivas los intentos de las fuerzas gubernamentales por hacerse con el control, dijeron testigos que huyeron por la frontera tunecina en Ras Jdir.

"Había cadáveres por todos lados (...) es una guerra en el sentido auténtico de la palabra", dijo Akila Jmaa, que cruzó a Túnez el viernes tras viajar desde la ciudad.

Said Mustafa, que también atravesó la ciudad dijo: "Hay controles del ejército y la policía alrededor de Zawiyah pero no hay presencia en el interior".

Control rebelde. El ejército y la policía en la ciudad oriental de Adjabiya dijeron al canal Al Yazira que se habían retirado de sus cuarteles y sumado a la oposición.

Otras informaciones dicen que la tercera ciudad del país, Misrata, a 200 km al este de Trípoli, está bajo control rebelde. Esta información es difícil de verificar, porque los corresponsales extranjeros no pueden viajar por el oeste de Libia y el teléfono y las conexiones de Internet son malas.

Pero el hijo de Gaddafi Saif al-Islam dijo que el Gobierno controla el oeste, sur y centro, y que su familia no tenía intención de huir.

"Tenemos plan A, B y C. El plan A es vivir y morir en Libia. El plan B es vivir y morir en Libia. El plan C es vivir y morir en Libia", dijo a la cadena turca CNN.

Habitantes de Bengasi, bajo control rebelde, dijeron que sus amigos en Trípoli les habían dicho que los manifestantes habían protestado en mezquitas de toda la capital y preveían concentrarse en la plaza Verde.

"Alrededor de las 14:10 de la tarde (1210 GMT), cientos de manifestantes en la mezquita de Slatnah en el distrito de Shargia de Janzur coreaban eslóganes antiGaddafi como 'Con nuestras almas, con nuestra sangre, con nuestra sangre protegemos Bengasi'," dijo el residente de Trípoli.

Hadar, un empresario que declinó dar su nombre completo, dijo a Reuters por teléfono: "He visto dos hombres caer y alguien me dijo que les habían disparado en la cabeza".

Ali, otro empresario que prefirió no dar su nombre completo, dijo a Reuters por teléfono que estaba en una multitud cerca de una mezquita en una calle que lleva a la plaza Verde.

"Acaban de empezar a disparar a la gente. La gente está muriendo por (la acción de) francotiradores pero no sé cuántos han muerto", dijo.

La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, dijo que "miles" de personas podrían haber muerto o resultado heridas y pidió una intervención internacional para proteger a los civiles.

Instalaciones petrolíferas. Los rebeldes que han capturado el este de Libia aseguran que controlan casi todas las instalaciones petrolíferas en la terminal Ras Lanuf. Un periodista de Reuters vio que otra terminal importante, Marsa el Brega, estaba bajo control rebelde, mientras había soldados asegurando el puerto.

Fuentes de la industria dijeron que los envíos de petróleo estaban casi paralizados.

El fiscal general Abdul-Rahman al-Abar se convirtió en el último alto cargo que dimitió, y dijo a la cadena de televisión Al Arabiya que se unía a la oposición.

En el primer intento práctico de asegurarse el control de los seis millones de libios desde que comenzó la revuelta, la televisión estatal dijo que el gobierno elevará los sueldos, incrementará los subsidios alimenticios y ordenará asignaciones especiales para todas las familias.

Las cuatro décadas de gobierno autoritario de Gaddafi han ahogado cualquier organización opositora o estructura política rival, pero en el este se están creando comités de abogados, médicos líderes tribales y soldados ad hoc que se preparan para llenar el vacío de poder dejado por el gobierno de Gaddafi con cierto éxito.

Había poco rastro de los radicales islamistas a quienes Gaddafi acusa de fomentar los disturbios.

Los disturbios, inspirados en las exitosas revoluciones llevadas a cabo en los vecinos Túnez y Egipto, causaron una particular preocupación internacional dado que Libia suministra el 2 por ciento del petróleo de todo el mundo y el grueso de los pozos y las terminales de suministro están en el este.

Abdessalam Najib, un ingeniero petrolero de la compañía Agico y miembro de la coalición 17 de febrero que dice estar controlando Bengasi de forma interina, indicó que los rebeldes controlan casi todos los yacimientos al este de la terminal Ras Lanuf.

Pero fuentes de la industria dijeron a Reuters que los envíos de petróleo desde Libia, el duodécimo exportador mundial, estaban casi parados por la reducida producción, falta de personal en los puertos y preocupaciones de seguridad.

Los futuros del petróleo referencial Brent estaban estables el viernes, a unos US$111 el barril, después de que Arabia Saudí asegurara que reemplazaría la cuota libia, lo que hizo que los precios descendieran desde los casi US$120 de este jueves.

El presidente estadounidense, Barack Obama, consultó con líderes de Francia, Reino Unido e Italia el jueves a última hora sobre medidas inmediatas contra Gaddafi por su sangrienta represión del levantamiento.

Washington dijo que mantenía todas las opciones abiertas, incluyendo sanciones y acciones militares, pero parece poco posible lograr una acción internacional coordinada contra el hombre que ha gobernado el país petrolero de seis millones de habitantes durante 41 años.

Los gobiernos extranjeros se han concentrado en evacuar a sus ciudadanos atrapados por la violencia. La prensa estatal china dijo el viernes que Pekín hasta ahora había evacuado a 12.000 personas, es decir, a un tercio de sus ciudadanos en Libia.