Al-Maya/Trípoli. Los rebeldes libios alcanzaron este domingo el corazón de Trípoli en medio del colapso de las fuerzas de Muammar Gaddafi, mientras que una multitud salió a las calles a celebrar tirando abajo imágenes del líder.

Con disparos al aire y ondeando banderas opositoras, los rebeldes entraron en la Plaza Verde, un lugar emblemático para el gobierno que lo usaba hasta hace poco para las manifestaciones masivas de apoyo a Gaddafi.

Más temprano, un grupo de rebeldes entró por el oeste de la ciudad. Los disidentes dijeron que Trípoli estaba bajo su control, excepto el bastión de Gaddafi, Bab Al-Aziziya, según al Jazeera Televisión.

En dos grabaciones de audio difundidas por la televisión estatal y siempre desafiante, Gaddafi pidió a los libios que peleen contra los rebeldes.

"Temo que si no actuamos, quemarán Trípoli", dijo Gaddafi en una grabación de audio publicada por la televisión estatal. "No habrá más agua, alimentos, electricidad o libertad", aseguró el líder libio, quien afirmó que se quedará en la capital "hasta el final".

Pero la resistencia parece haberse desvanecido en gran medida, permitiendo a los rebeldes y sus partidarios a manifestarse en la Plaza Verde.

Imágenes televisadas mostraban a libios festejando y besando el suelo de Trípoli dando gracias por lo que algunos llamaron un "día bendito".

Gaddafi, quien ha gobernado Libia por más de 40 años, dijo que ordenó que los arsenales de armas se abran a la población. Su portavoz Moussa Ibrahim predijo una violenta revancha por parte de los rebeldes.

"Una masacre se cometerá en Trípoli si una parte gana ahora, porque los rebeldes han llegado con tanto odio, con sed de venganza (...) Incluso si el líder se va o renuncia ahora habrá una masacre", dijo.

La OTAN, que ha respaldado a los rebeldes, afirmó que la transición en Libia debería ser pacífica.

Ataque organizado. Después de seis meses de guerra civil, la caída de Trípoli se produjo rápidamente, con un ataque sorpresivo, pero cuidadosamente organizado, lanzado la noche del sábado que coincidió con el avance de las tropas rebeldes en tres frentes.

Adel Dabbechi, coordinador del Consejo Nacional de Transición de los rebeldes, confirmó la captura de Saif Al-Islam, hijo de Gaddafi. El hijo mayor del líder libio, Mohammed Al-Gaddafi, se rindió ante las fuerzas rebeldes.

Al Jazeera mostró imágenes de gente celebrando en el centro de Trípoli y arrojando imágenes de Gaddafi. En Bengasi, al este del país, miles salieron a las calles.

Gaddafi, en su segundo audio grabado en 24 horas, llamó a los rebeldes "ratas".

"He dado la orden de abrir los arsenales de armas", dijo Gaddafi. "Llamo a todos los libios a unirse a esta pelea. Los que tienen miedo, den sus armas a sus madres o hermanas. Vayan, yo estoy con vosotros hasta el fin. Estoy en Trípoli. Vamos a ganar", dijo.

Los enfrentamientos en Trípoli entre la noche del sábado y la mañana del domingo dejaron al menos unos 376 muertos y 1.000 heridos, tanto entre los rebeldes como entre las fuerzas leales a Gaddafi, dijo a Reuters una fuente del Gobierno.

Una fuente diplomática en París, donde el Gobierno ha apoyado de cerca a los rebeldes, dijo que células rebeldes en la capital seguían planes detallados esbozados meses atrás y que esperaban una señal para actuar.

Esa señal era el "iftar", el momento cuando los musulmanes cumpliendo el mes sagrado de Ramadán rompen su ayuno diario. En ese momento los imanes comenzaron a emitir su mensaje desde las mezquitas, indicaron los residentes.