Washington. El liderazgo de Al Qaeda está gravemente herido y casi con toda seguridad no puede montar otro atentado como los del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, según responsables de seguridad estadounidenses y europeos.

Pero aunque la amenaza de atentados espectaculares, coordinados y con enormes bajas parezca haberse desvanecido, ha sido reemplazada por nuevos temores: los violentos grupos escindidos de la red integrista y los "lobos solitarios" radicales, por nombrar solo dos.

En una muestra de esta preocupación, responsables estadounidenses dijeron el jueves que hay una amenaza creíble, aunque no confirmada, para Washington y Nueva York de cara al décimo aniversario de los atentados el domingo.

Las autoridades han dicho que la información recopilada tras la operación en la que murió Osama bin Laden en mayo pasado ha dejado claro el persistente interés del líder de Al Qaeda por atacar en Estados Unidos en fechas próximas al 11-S, pero no está claro si esos planes han progresado más allá de una declaración de intenciones.

"AQ Central nunca ha sido más débil, han sido golpeados hasta la sumisión" por ataques de aviones no tripulados de la CIA, dijo Roger Cressey, un antiguo alto cargo de la lucha antiterrorista en la Casa Blanca, refiriéndose a la red integrista por sus siglas.

"Si la amenaza tenía como prioridades a AQ Central, sus afiliados e individuos radicalizados tras el 11-S, ahora es en el orden opuesto", añadió.

La práctica desaparición de la red integrista que nació de la lucha de Bin Laden y otros árabes para expulsar a las tropas soviéticas de Afganistán en los años 80 va más allá de la muerte del saudí a manos de un comando estadounidense en Pakistán.

El último evento importante fue la muerte en Pakistán por un ataque de un avión estadounidense no tripulado de Atiyah abd al Rahman, un libio considerado por responsables estadounidenses como el número dos del egipcio Ayman al Zawahri, sucesor de Bin Laden como jefe de Al Qaeda.

Rahman fue la última víctima de una campaña con este tipo de aviones que se ha intensificado y que, pese a la controversia que ha desatado en Pakistán y otros lugares, se ha convertido en un arma letal para la que los dirigentes de Al Qaeda no han encontrado una respuesta adecuada.

Un alto cargo estadounidense que pidió no ser identificado, dijo que parte de la importancia de la muerte de Rahman es que a diferencia de Bin Laden, intentó actuar evitando el radar de las agencias occidentales de espionaje. A pesar de ello, fue identificado, localizado y asesinado.

El vacío creado por la desintegración del mando central de Al Qaeda está siendo ocupado por "franquicias" de la red integrista, según responsables de la lucha antiterrorista.

"El movimiento alimentado por una ideología común se ha adaptado hacia algo más parecido a una hidra de AQ, con un núcleo debilitado pero nuevas franquicias e individuos inspirados que asumen el mantra de la yihad (guerra santa) mundial", dijo Juan Zárate, asesor de antiterrorismo de la Casa Blanca del ex presidente George W. Bush.

Los propagandistas y apologistas de Al Qaeda han establecido una presencia formidable en Internet para promocionar su ideología y adoctrinar a potenciales candidatos.

"Lobos solitarios". Un acontecimiento preocupante es la proliferación de individuos integristas - "lobos solitarios" - que actúan sin ser vistos por los servicios secretos y la policía y pueden desatar el caos con un coche lleno de explosivos o armas.

El resultado es un riesgo menor de futuras conflagraciones de mayor tamaño pero una amenaza creciente de ataques más pequeños que podrían ser más difíciles de detectar y de evitar.

"Los ataques futuros contra América serán menos complejos, peor organizados, con menos probabilidades de tener éxito, menos letales, si tienen éxito. Simplemente serán más numerosas", dijo el general jubilado Michael Hayden, que dirigió la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional.

Bruce Riedel, un antiguo analista de la CIA que ha asesorado a Obama en política antiterrorista, se mostró cauto con Al Qaeda.

"El núcleo de Al Qaeda está herido gravemente, pero aún tiene poderosos aliados, como los talibanes paquistaníes que pueden servir de factor de multiplicación de su fuerza", afirmó.

Riedel dijo que el próximo ciclo de Al Qaeda puede ser una proliferación de integristas "entrenados para misiones únicas con las que sangrar a Estados Unidos".

Gente como Faisal Shahzad. Este ciudadano estadounidense nacido en Pakistán se radicalizó en Internet, pasó unos días con extremistas en las zonas tribales de Pakistán y el año pasado intentó atacar la abarrotada Times Square en Nueva York con un coche bomba preparado chapuceramente.