Zhouqu. Fuertes aguaceros podrían aumentar este miércoles el sufrimiento en una ciudad china devastada por un aluvión, alimentando una laguna que se formó detrás de una barrera de lodo y escombros y entorpeciendo la búsqueda de cadáveres.

Hay pocas esperanzas de encontrar más sobrevivientes en los restos de la ciudad de Zhouqu, donde se confirmó la muerte de 702 personas luego de que una avalancha de rocas y lodo descendió el fin de semana por las laderas del valle donde de ubica la localidad. Otras 1.042 personas están desaparecidas.

"Hemos venido para asegurarnos de que los niños reciban un funeral apropiado", dijo Dorje, un tibetano que buscaba los cuerpos de sus dos sobrinos.

"Primero debemos encontrar los cuerpos", indicó, agregando que la familia está preocupada por el gasto que implicaría una cremación en un área despojada de árboles para leña.

La misión de búsqueda y rescate en la ciudad ha permitido que Pekín ponga en acción su capacidad formidable para movilizarse contra los desastres naturales, incluidos terremotos e inundaciones, que han azotado repetidamente a China en los últimos años.

Más de 10.000 policías, soldados y bomberos fueron enviados a la ciudad para asistir en las tareas de rescate, el primer ministro Wen Jiabao visitó Zhouqu, y líderes de alto rango también han ofrecido su contribución.

El pronóstico de lluvias para los próximos días será un desafío, pero los equipos de seguridad y rescatistas están redoblando sus esfuerzos. Unas 45.000 personas han sido evacuadas y las autoridades instaron a otros a que se mantengan alejados del lugar.

"Esperamos fuertes lluvias durante la jornada. Por favor no pasen demasiado tiempo en la ciudad", dijo un policía en un punto de control en las afueras de Zhouqu.

El olor de los cuerpos en descomposición era persistente luego de días de fuerte calor, y un flujo continuo de cadáveres abandonaba las morgues improvisadas, poco más que pequeños espacios de suelo rodeados por sogas y cubiertos con cal.