Bogotá.  Un aumento de las lluvias en Colombia provocó la muerte de 20 personas y obligó al gobierno a declarar la alerta por inundaciones y avalanchas que amenazan con afectar carreteras, así como la producción agrícola y minera del país, informó este jueves una agencia gubernamental.

Colombia sufrió a finales del 2010 la peor tragedia en su historia por las lluvias que dejaron más de 300 muertos y 2,2 millones de damnificados, además de la destrucción de carreteras, puentes y viviendas.

El gobierno colombiano decretó un estado de emergencia social y económica para hacer frente a la situación a finales del año pasado y pidió al Congreso aprobar una adición presupuestal por más de US$3.000 millones para la atención humanitaria de los damnificados.

El Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastre dijo que una avalancha ocurrida este miércoles en la tarde en las afueras de la ciudad de Manizales, la capital del departamento de Caldas, en la región cafetera del centro del país, sepultó un autobús y dejó 20 muertos.

Socorristas de la Cruz Roja y la Defensa Civil rescataron 12 cuerpos y buscaban entre toneladas de lodo y roca los de otras ocho personas que continuaban desaparecidas.

En la última semana derrumbes y crecientes súbitas de ríos dejaron al menos otras 10 personas muertas en los departamentos de Antioquia, Santander y Nariño.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales anunció que el aumento de las lluvias ocasionado por el fenómeno climatológico de La Niña se prolongará hasta mediados de junio.

El organismo alertó sobre posibles crecientes súbitas en los ríos Magdalena y Cauca e inundaciones en los departamentos de Antioquia, Cauca, Santander, Norte de Santander, Valle, Cundinamarca y Tolima.

El gobierno admitió recientemente la posibilidad de que las lluvias afecten la producción agrícola, incluida la cosecha de café que en el 2009 se vio seriamente disminuida por las lluvias en las principales regiones productoras.

Normalmente, las lluvias también afectan las cosechas de productos alimenticios como la papa, las frutas y las verduras, que se refleja en aumento de precios e inflación.

También golpea la producción minera, principalmente la extracción y la exportación de carbón.

Colombia es el tercer exportador mundial de café y el quinto de carbón.