Dos semanas de lluvias bastaron para poner en evidencia que Quito está expuesto a deslaves e inundaciones en distintos sectores. Los afectados por el temporal y algunos ciudadanos reclaman acción del municipio, cuyo alcalde Augusto Barrera (PAIS) anuncia planes de remediación. Pero los problemas se acrecientan.

El pasado jueves, el Concejo Metropolitano de Quito declaró el estado de emergencia en zonas de la urbe afectados por deslizamientos, que dejaron un muerto, vías y un túnel taponados, casas y sistemas de agua potable afectados. Solo con la lluvia del pasado martes se registraron 25 derrumbes. 

Por la emergencia se anunció que se destinaban US$2,5 millones para obras y la entrega de un bono de US$10 mil para cada familia que deba reubicar su vivienda.

Pero el pasado sábado otra lluvia causó alarma en el norte de Quito, pues la explosión de un colector inundó varios sectores, entre estos un tramo de la ruta del trolebús, donde dos unidades quedaron atrapadas y los pasajeros vivieron momentos de pánico.

El colector que explosionó recorre parte de la avenida Occidental y baja por la Granda Centeno, en el norte de Quito. “Bajaba como río por la calle, vino el agua desde arriba y luego vi que desde la tierra explotó ese colector”, relató este lunes Diego Tapia, vendedor de caramelos que debió ubicarse en otra esquina porque donde estaba se cayó la pared de una casa.

Ayer, personal de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) y de la Empresa Eléctrica aún realizaban trabajos para destaparlo. Según el trabajador Kléber Cadena el colector está tapado 200 metros arriba.

Y ayer había aún efectos visibles. Los residentes de la zona criticaban que esos colectores no hayan tenido mantenimiento. “Estamos en la capital, esto no puede suceder”, dijo una mujer que no se identificó.

El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha, Arturo García, opinó que el municipio debió realizar una limpieza en las quebradas y en los colectores antes de que empezara la época invernal.

“El mantenimiento es cada año; faltó limpieza, debió tomarse la precaución porque son colectores de hace 40 años”, señaló García, quien agregó que “algunos de los colectores están en pésimo estado”. “Si bien es cierto se están construyendo nuevos, cuando cae granizo se solidifica y se taponan los sumideros. Los grandes colectores no funcionaron porque el agua no entró porque estaban taponados con ramas y troncos”, dijo.

Pero el alcalde de Quito, Augusto Barrera, aseveró que se identificó un gigantesco deslizamiento alrededor de las antenas del Pichincha. Se prevé que este martes realice un sobrevuelo por la zona para constatar el problema. Barrera estimó que se produjeron daños por US$150 mil en el sistema de trolebús.

Añadió que existen cerca de 50 barrios que tienen mayor nivel de riesgo por desastres o inundaciones. Frente a esto anunció la instalación de albergues para posibles damnificados y limpieza de los colectores para evitar nuevas inundaciones. Con una inversión de US$2,5 millones se construyen 25 muros de contención.