Houston. Lluvias torrenciales afectaban el sureste de Texas el domingo mientras rezagos del huracán Patricia se unían a un segundo sistema de tormentas, aunque el área que alberga a más de seis millones de personas y que es centro de la industria refinadora de Estados Unidos sufría pocos daños.

Las precipitaciones hicieron crecer ríos y anegaron carreteras en algunas zonas de Houston, pero no se registraron heridos o muertos hasta la mañana del domingo cuando cesaron las advertencias de inundaciones repentinas y las tormentas se dirigían ahora al suroeste de Luisiana.

"Se espera lluvia todo el día, pero gran parte de la tormenta ya ha pasado con problemas menores", dijo la alcaldesa de Houston, Annise Parker, el domingo en Twitter.

Las refinerías de petróleo a lo largo de la costa estadounidense del Golfo de México, que representan más del 40 por ciento de la capacidad de Estados Unidos, parecían no haber resultado dañadas con la tormenta.

En los campos de petróleo de Eagle Ford y Permian, en el sur y oeste de Texas, las empresas no informaron importantes recortes de producción.

Aunque las lluvias fueron constantes y abundantes en Houston, se produjeron después de un período de sequía de un mes por lo que las inundaciones fueron relativamente limitadas.

Los sistemas de lluvia se intensificaron por los rezagos de Patricia, que fue degradada a depresión tropical después de tocar tierra en la costa oeste de México el viernes como un poderoso huracán.

La tormenta se dirigía hacia Luisiana, a donde llegaría la noche del domingo, dijo Andy Tingler del Servicio Nacional de Meteorología.

Se esperaba que la marea suba a lo largo de la costa sur de Luisiana debido en parte a los fuertes vientos, lo que probablemente inundará las carreteras en las zonas más bajas, sostuvo el experto.