Moscú. La cifra de muertos por los incendios forestales más terribles que ha sufrido Rusia en casi cuatro décadas trepó este miércoles a 48, a medida que el fuego asolaba una vasta zona, envolviendo Moscú en un humo acre.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, calificó la situación de "tensa y peligrosa", mientras que el presidente, Dmitry Medvedev, acortó su estancia veraniega en la localidad turística de Sochi, en el mar Negro, para celebrar una reunión especial en Moscú del Consejo de Seguridad sobre los incendios.

Los incendios han prendido rápidamente los resecos bosques rusos en el verano boreal más cálido que ha vivido el país desde que comenzaron los registros hace 130 años, dejando a miles de personas sin hogar y llevando a las autoridades a decretar el estado de emergencia en siete de las regiones más afectadas.

Los opositores afirman que la reacción del Gobierno ha sido lenta e ineficaz y argumentan que los cambios en el Código Forestal Ruso que el Kremlin logró que el Parlamento aprobara en 2006 debilitaron gravemente las defensas contra los incendios en los extensos bosques del país, los más grandes del mundo.

Putin visitó a los bomberos en la región de Voronezh, en el sur de Rusia y una de las más afectadas. "La situación con los incendios forestales en el país se ha estabilizado en general pero sigue siendo tensa y peligrosa", declaró en una reunión con autoridades locales.

Rusia ha movilizado a 170.000 personas en la lucha contra las llamas y al menos 520 incendios seguían activos este miércoles en una zona de 1.885 kilómetros cuadrados, según el Ministerio de Emergencias.

Estos incendios forestales son los peores desde 1972 en Rusia, cuando al menos 104 personas murieron sólo en la región de Moscú, según el ministerio. Ese año, las llamas devoraron 100.000 kilómetros cuadrados de la entonces Unión Soviética.

Desde mediados de junio, una ola de calor récord afecta a grandes zonas de la Rusia europea, echando a perder gran parte de la cosecha de cereales en algunas zonas y aumentando el temor a que una floja cosecha en el tercer mayor exportador de grano del mundo provoque una subida de los precios mundiales de los alimentos.

Moscú, una ciudad con 10,5 millones de habitantes, se vio envuelta en un humo acre proveniente de los incendios forestales y de las turberas, llevando los niveles de calidad del aire a los niveles más peligrosos en ocho años.

"La contaminación es la peor desde 2002 y se está acercando a esos niveles", declaró a Reuters Alexei Popikov, un experto en calidad del aire de la agencia estatal que controla estos índices.

Los niveles actuales de monóxido de carbono en la capital rusa superaron en unas 5,7 veces el nivel de seguridad durante la noche y el principal médico pulmonar del país ha advertido a sus habitantes de que están inhalando el equivalente a 40 cigarrillos cada pocas horas.

Los moscovitas se quejan de que cada mañana se levantan con dolor de cabeza y de garganta. Las tiendas se han quedado sin ventiladores y algunas personas han empezado a llevar mascarillas por la calle.

Los incendios forestales también han complicado el funcionamiento de las grandes y viejas centrales nucleares.