El presidente de Francia, Emmanuel Macron, prometió el domingo impulsar rápidamente cambios económicos y políticos en Francia en los próximos meses y dijo que también buscaría sacudir a Europa para que se reforme.

El discurso televisado de Año Nuevo fue el primero del presidente de 40 años tras su victoria electoral en mayo y en él dejó en claro que abordaría problemas internos potencialmente espinosos, como una nueva ley de inmigración.

Macron, quien dejó a sus rivales políticos en las cuerdas cuando ganó el poder apenas un año después del lanzamiento de un nuevo movimiento centrista, ya ha acelerado la revisión de las normas laborales francesas, pese a las protestas callejeras y el rechazo de los sindicatos.

"Me aseguraré de que se escuchen todas las voces, incluso las contrarias. Pero de todos modos, no dejaré de actuar", dijo Macron, sentado en una mesa de mármol en su oficina en el Palacio del Elíseo.

La fórmula del discurso estuvo en gran medida en consonancia con la que favorecieron muchos de sus predecesores, pese a las especulaciones de que trataría de cambiar la tradición.

Con los partidos a su izquierda y derecha divididos o luchando por reagruparse bajo nuevos líderes, Macron se beneficiará de una ventana de oportunidad para impulsar más reformas en 2018, han dicho analistas.

La popularidad de Macron se ha recuperado recientemente de una mala racha, justo cuando trata de forjarse una imagen internacional y comienza a cumplir las promesas de campaña.

Pero sus próximos pasos también conllevan riesgos ya que busca cambios que podrían suscitar una respuesta popular mayor a la que ya ha enfrentado, porque propone revisar los beneficios para los desempleados.