El Cairo. Los egipcios celebraban este viernes la "marcha de la victoria" para conmemorar la caída del gobierno de Hosni Mubarak hace una semana, proteger la revolución y recordar a los nuevos dirigentes militares el poder de la calle.

Cientos de miles de personas se unieron a las marchas, que también querían recordar a las 365 personas que murieron en el levantamiento de 18 días de duración, y muchos egipcios expresaron su intención de vigilar la perspectiva de democracia recientemente ganada.

"El cambio ha llegado y debemos seguir firmes. Los egipcios deben permanecer despiertos y vigilantes", dijo Khaled Ahmed Zaki, un trabajador de la construcción de 46 años, a Reuters en la plaza Tahrir.

"Muchas personas con malas intenciones están intentando robar la revolución del pueblo. Tenemos que estar vigilantes y proteger lo ganado", agregó.

Con el Consejo Superior Militar afrontando las demandas de liberar a presos políticos y levantar las medidas de emergencia tras disolver el Parlamento y suspender la Constitución, todos los ojos están puestos en el cuidadoso manejo que el ejército ha hecho de las manifestaciones en todo Egipto.

Sheikh Yousef al-Qaradawi, un clérigo con sede en Qatar que apoyó la revuelta y la calificó de "día de Dios", guió a los fieles en la plaza de Tahrir y fue recibido con algarabía.

El ambiente era relajado y jubiloso, mientras el Ejército bloqueaba la plaza al tráfico antes de las oraciones de este viernes. Soldados y organizadores llevaron a cabo registros a las personas que iban llegando mientras que una banda militar tocaba "Egipto el grande".

La multitud cantaba, ondeando banderas egipcias entregadas por los soldados y coreando: "El ejército y el pueblo están unidos". Había tanques y vehículos armados en las 12 entradas a la amplia plaza.

La vida en Egipto está aún lejos de la normalidad casi una semana después de que la revuelta popular centrada en la plaza Tahrir (Liberación) de El Cairo, con tanques en las calles, bancos cerrados, trabajadores en huelga y escuelas clausuradas.

La revolución en Egipto, un aliado de Estados Unidos que tiene firmado un tratado de paz con Israel, generó una oleada en la región, desatando protestas en Libia, Yemen, Bahréin, Irán e Irak tras las caídas de los gobiernos de Túnez y Egipto.

Funcionarios de seguridad dijeron que el primer ministro, Ahmed Shafiq, anunciará la semana que viene los integrantes del nuevo gobierno de emergencia y esperaban que la modificación ayudase a apaciguar las protestas y a los manifestantes en huelga.

"Shafiq anunciará el nuevo gobierno a principios de la próxima semana (...) El domingo o como muy tarde el lunes, y esperemos que pueda convencer a la gente para volver a sus asuntos", dijo un funcionario.

Los Hermanos Musulmanes, un grupo islamista que dice que está comprometido con la democracia, son considerados la única formación realmente organizada en Egipto y creen que podrían ganar hasta 30% de los votos en elecciones libres.

Los Hermanos han advertido también de la necesidad de proteger lo logrado por la revolución.

"Instamos a todas las personas nobles (...) a proteger la revolución y sus legítimas demandas, y no dejar opción para que los oportunistas secuestren sus logros que, con el permiso de Dios, han comenzado a dar fruto", dijo el líder de los Hermanos, Mohamed Badie, antes de la marcha.

"Este es un Egipto que no puede ser engañado", dijo Badi en su mensaje del viernes a los seguidores en la web de los Hermanos.

Clérigo influyente. Se esperaba que el sermón de Qaradawi se centre en decir a los fieles la importancia de su papel para construir una sociedad democrática y libre en el país más poblado del mundo árabe.

Otros grupos celebraron manifestaciones simultáneas para "disculparse" ante Mubarak por la forma en que fue depuesto y reconocer sus logros durante las tres décadas en el poder.

Los organizadores dijeron que los simpatizantes de Mubarak vestían de negro, mientras que los de la "marcha de la victoria" iban de blanco, y todos dijeron que esperaban que transcurrieran pacíficamente.

Se esperaba que las manifestaciones, que comenzaron en distintas partes de El Cairo, cobraran fuerza tras las oraciones del mediodía. También se cree que habrá movilizaciones en Alejandría.

El ejército ha mantenido a la población de su lado durante la revuelta y ha prometido levantar la ley de emergencia, pero se está viendo presionado por los activistas que encabezaron la revolución y que quieren que actúe rápidamente a favor del logro de libertades civiles en el nuevo Egipto.

El ejército ha prometido entregar el poder a los partidos civiles cuando éstos sean lo suficientemente fuertes. Las fuerzas de la oposición dejadas de lado o debilitadas por el poder autoritario de Mubarak están empezando a movilizarse.