La Marina de guerra de México abatió a 11 presuntos miembros del cartel del Golfo y detuvo a 36 en menos de una semana en la frontera de Tamaulipas (noreste) con Estados Unidos, en acciones paralelas al despliegue de tropas para contener la violencia en el vecino estado de Veracruz (este).

Los dispositivos incluyeron la captura de Gabriela Gómez, alias "La Gaby", señalada como una de las principales operadoras financieras de esa organización criminal, que mantiene una disputa con sus antiguos lugartenientes del cartel de Los Zetas.

"En diversas acciones, desde el 5 de octubre, fueron abatidos 11 presuntos delincuentes y se realizó el aseguramiento (detención) de 36", dijo el contraalmirante José Luis Vergara, portavoz de la Marina, en una rueda de prensa en la ciudad de Matamoros, fronteriza con la estadounidense Brownsville (Texas).

La mayor operación tuvo lugar la madrugada del sábado en la localidad fronteriza de Miguel Alemán, donde se desató un "enfrentamiento entre elementos de la Marina y miembros de ese cartel (del Golfo), en el que murieron 10 delincuentes", señaló Vergara. En ese mismo lugar fueron detenidas 22 personas.

Entre los aprehendidos figura Ricardo Salazar Pequeño, presunto jefe del cartel del Golfo en Miguel Alemán.

El choque, que duró un par de horas, se produjo en un domicilio cercano al puente internacional que comunica con Estados Unidos, con la presencia inicial de un comando de 20 militares reforzados luego por otros 200.

Los delincuentes colocaron dos camionetas como barrera para impedir el paso de los militares. En el lugar se incautaron cuatro vehículos semidestruidos y con manchas de sangre. No se reportaron bajas entre los militares.

Los vehículos decomisados habían sido blindados de manera rústica con placas de acero en puertas y ventanas, que dejaban solo pequeños orificios para abrir fuego.

En los operativos también se incautaron cuatro toneladas de drogas y armas de diverso calibre, incluido un cohete capaz de alcanzar aeronaves.

Vergara consideró que el cartel del Golfo y Los Zetas han visto mermadas sus capacidades tácticas y "se encuentran muy debilitados" en Tamaulipas, donde el ejército reforzó su presencia en noviembre tras la masacre de 72 migrantes en un rancho de San Fernando, a 160 km de la frontera.

"Están desesperados. Se trata de personal que no tiene el entrenamiento" que los integrantes de estos dos grupos delictivos tuvo en sus orígenes, señaló Vergara.

Los Zetas es una organización creada por ex militares de élite desertores que en los años noventa se convirtieron en el brazo armado del cartel del Golfo, con el que ahora mantienen una cruenta disputa desde comienzos de 2010.