Beni Ansar, Marruecos. Cuando la policía española irrumpe con perros adiestrados en el mercado donde vende cacerolas y sartenes, Najia Berbish, una marroquí madre de cinco hijos, empaqueta rápido sus mercancías.

"La piedad abandonó el corazón de estos cristianos", dice, apuntando a los policías que gritan órdenes en español a unos comerciantes que huyen corriendo.

Aproximadamente una hora después, la policía ya no está y el negocio se reanuda en el mercado ilegal de Melilla, el enclave español situado en el norte de África.

El drama y las irrupciones de la policía son algo con lo que los marroquíes han aprendido a vivir porque no tienen opción. "Nos estamos ganando la vida de forma decente con los españoles. ¿Nos da Marruecos algo mejor?", pregunta.

Estos roces habituales en Melilla, un punto en el que se unen Europa y Africa, el mundo de los ricos y los pobres, se producen de un modo que es vibrante y caótico, reflejando cada vez más una fuente de fricción política.

Francia y España gobernaron Marruecos a través de protectorados. Ese tiempo terminó hace más de 50 años, pero España conservó Ceuta y Melilla, territorios que según Marruecos deberían estar bajo su soberanía.

Las tensiones estallaron este año cuando Marruecos acusó a la policía española de usar la violencia contra los comerciantes marroquíes que pasan la valla de Melilla.

Se trata de la peor disputa desde el 2002, cuando España y Marruecos tuvieron una breve confrontación militar por el islote de Perejil.

Desde entonces, la reanudación de las relaciones entre Madrid y Rabat se ha vuelto crucial para el resto de Europa, a fin de reducir el flujo de inmigrantes ilegales y contener a la insurgencia islámica.

Sin embargo, más que eso, la disputa de este año parece suponer una nueva resolución de los líderes marroquíes para poner fin en el futuro a la soberanía española sobre los territorios.

Soberanía. La creciente confianza de Marruecos es un punto importante.

Desde que el rey Mohamed VI llegó al trono en 1999, el Producto Interno Bruto se ha elevado desde aproximadamente US$35.000 millones a US$145.000 millones en la actualidad, las multinacionales han hecho de Marruecos su base regional y el país firmó un pacto comercial con Europa.

"España controla el frente mediterráneo de Marruecos a través de su control de Ceuta y Melilla y algunas islas. Esto ya no es aceptable", dijo Mohamed Merabet, director del Centro Ashuruk, un grupo de expertos.

El argumento de España es que Ceuta y Melilla no son posesiones coloniales porque eran enclaves españoles muchos años antes de que Marruecos existiera. En cualquier caso, Madrid dice que las diferencias sobre Melilla han quedado saldadas.

"Las relaciones entre los países están a un buen nivel", dijo el entonces ministro español de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, a periodistas durante una visita a Marrakech en octubre, poco antes de dejar el cargo.

Los estrategas políticos en Madrid saben también que la presencia española es un salvavidas para una parte pobre de Marruecos a la que Rabat aún no puede hacer frente. Eso es debido a que Melilla funciona como un gran almacén libre de impuestos.

Cada día, aproximadamente 30.000 marroquíes entran a Melilla a través de Beni Ansar. Una vez allí, compran todo lo que pueden portar - habitualmente ropa, zapatos, papel higiénico, productos de limpieza - y salen de Melilla.

Luego venden los productos en los mercados y puestos callejeros en Marruecos. Es un negocio rentable porque, sin impuestos que pagar, los productos en Melilla cuestan aproximadamente la mitad del precio que se paga en Marruecos.

Los agentes de aduanas españoles que patrullan la frontera generalmente permiten a los marroquíes pasar sus productos siempre que no se lleven cantidades industriales, motivo por el cual los paquetes se apilan en bicicletas o los llevan los propios inmigrantes a sus espaldas.

Casas de barro. Los ingresos del comercio con Melilla son necesarios. El Producto Interno Bruto per cápita en España es de unos 24.000 euros. Esa cifra contrasta con los 3.350 euros de Marruecos.

Las calles del centro de Melilla parecen haber sido exportadas de cualquier localidad española. En los pueblos marroquíes cercanos, muchas personas viven en casas hechas de barro.

"Agradezco a Alá cada día que puedo ganar unos 300 dirhams", asegura Ahmed Salmuni, que transporta ropa y otros productos desde Melilla en su bicicleta. La cantidad que se lleva a casa a diario es el equivalente a unos 26 euros (unos US$40).

"Prefiero que los españoles se queden. Nuestras condiciones con los 'nsara' son mejores de lo que lo eran con Marruecos", dice, usando la palabra árabe para los cristianos.

Sin embargo, mientras los comerciantes fila a diario para atravesar la valla alambrada de Melilla, a corta distancia otros marroquíes tienen otra cosa en su mente.

Un día el mes pasado en la tierra de nadie, entre el enclave y Beni Ansar, unos 200 manifestantes antiespañoles ondearon banderas marroquíes y entonaron: "Melilla es marroquí".

La manifestación, con ocasión del 513 aniversario de presencia española, fue una de las varias protestas en los últimos años a las puertas de Melilla que revelan la creciente resolución en Marruecos de quienes quieren que España se marche.

Aunque las autoridades marroquíes, al menos en público, mantienen cierta distancia, las simpatías del gobierno están claras.

"Podemos movilizar a cientos de miles de manifestantes para este aniversario", dijo un funcionario policial marroquí, que no quiso ser identificado.

"Sin embargo, la protesta fue pequeña porque no queremos meter miedo a los españoles por el momento", sostuvo.

En Rabat, los políticos que respaldan las protestas también reconocen la necesidad de dar a la población que vive en torno a Melilla un mejor nivel de vida.

Señalan que el plan del gobierno para invertir US$17.000 millones en los próximos 12 años en el desarrollo del norte del país incluía las zonas alrededor de Ceuta y Melilla.

Chebel Malainine, alto funcionario del partido Istiqlal del primer ministro, Abas el Fasi, dijo que este tipo de desarrollo es el principio del fin de la presencia española.

"Marruecos ha comenzado a preparar las condiciones para liberar los territorios", expresó.