Bogotá. Tres líderes campesinos colombianos que promovían la devolución de tierras arrebatadas por paramilitares de ultraderecha fueron asesinados, en ataques aislados que ensombrecen los esfuerzos del Gobierno por recuperar la actividad agrícola.

La Policía del país sudamericano informó este jueves que David de Jesús Góez, de 70 años, fue tiroteado el miércoles por un pistolero desconocido en una calle en la ciudad de Medellín, la capital del departamento de Antioquia.

Horas después, el ministerio de Agricultura reportó la muerte de otros dos dirigentes en los municipios de San José de Apartadó, en Antioquia; y en San Jacinto, en el departamento de Bolívar, pero no reveló mayores detalles.

De acuerdo con grupos de derechos humanos, once dirigentes de procesos de restitución de tierras han sido asesinados en Colombia en los últimos 18 meses.

El programa de restitución de tierras es uno de los pilares económicos y políticos del Gobierno de Juan Manuel Santos y analistas dicen que una exitosa reforma agraria quitaría poder a los narcotraficantes y guerrilleros que operan en las selvas de uno de los mayores productores mundiales de cocaína.

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, lamentó los crímenes y anunció que el Gobierno no va a desistir en su propósito de devolver tierras a desplazados por grupos armados ilegales en medio del conflicto interno de más de 45 años.

"El gobierno no va a permitir de ninguna manera que unos cuantos violentos vayan a pretender, con hechos de sangre, interferir o ponerle palos en la rueda a una política de gran aliento social que es hacer todo lo posible para que cerca de 500.000 familias, a quienes les arrebataron a sangre y fuego las tierras, las puedan recuperar ahora", declaró a la prensa.

El gobierno busca devolver más de 312.000 hectáreas de tierras a familias campesinas desplazadas o despojadas por el conflicto interno, como parte de un plan dirigido a mejorar la calidad de vida de los agricultores y la producción.

Según grupos de derechos humanos, el conflicto armado ha dejado más de cuatro millones de desplazados a nivel interno en las últimas dos décadas, la mayoría de los cuales dejó sus propiedades abandonadas en zonas aptas para la agricultura.

Miles de hectáreas de tierras de campesinos desplazados por los antiguos paramilitares de ultraderecha fueron tituladas a empresas que conformaron líderes de esos grupos armados ilegales y en las que actualmente crecen cultivos de palma africana y maderas, principalmente en el noroeste del país.

Por otra parte, diez guerrilleros de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) murieron el jueves en un bombardeo a un campamento rebelde en una zona selvática del departamento del Chocó, en el suroeste del país, informaron las autoridades militares.

Aunque el conflicto colombiano ha bajado de intensidad en los últimos años, los combates y ataques de las Fuerzas Armadas y los rebeldes suelen presentarse con frecuencia.