Medios a nivel global celebraron este miércoles el inicio del rescate de los 33 mineros atrapados durante más de dos meses en Chile, la mayor hazaña de supervivencia bajo tierra en la historia registrada, un hito que desató un inédito operativo para sacarlos de las entrañas de la tierra.

Medios como The New York Times o El País de España reseñaban en la página principal de sus sitios web el inicio de la ambiciosa operación de rescate, luego del extenso encierro que mantuvo en vilo al mundo.

Las imágenes de Florencio Ávalos, el primero de los 33 trabajadores en ser izado desde los más de 600 metros bajo tierra, en los que sobrevivió desde el 5 de agosto, encabezaban las noticias que recorrían medios de Europa, América Latina y Norteamérica, y que se podían leer en muchos idiomas.

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Asimismo, "Chile celebra", "Rescate histórico: el primer minero ya está a salvo", se leía en los titulares de los sitios web de medios chilenos de comunicación, a pocos minutos de la primera evacuación.

En un inmenso despliegue comunicacional del gobierno del presidente Sebastián Piñera, el rescate también era emitido en vivo y directo a través de una señal de televisión abierta vía streaming para internautas, así como para usuarios de dispositivos móviles Blackberry y con sistema Android.

Las imágenes de la televisión estatal chilena también incluyeron comunicaciones desde el fondo de la mina, las que permitieron seguir el operativo minuto a minuto con una cámara fija que mostraba cuando bajaban y subían los socorristas, así como los mineros dentro de la estrecha cápsula diseñada para el rescate.

Durante el proceso, "Miners rescue" y "capsule" eran algunos de los tópicos más populares en el servicio de microblogging Twitter, con referencias de usuarios en países como España y Estados Unidos.

Desde que fueron contactados con vida a finales de agosto "Los 33", como se conoce a los operarios, éstos recibieron saludos y obsequios de importantes personalidades como el presidente estadounidense, Barack Obama, y el Papa Benedicto XVI.

Centenares de periodistas se apostaron en la remota región desértica de Atacama, donde se ubica la mina, para seguir de cerca los pasos culminantes del rescate.