Texas. Para el cocinero Eloy Sánchez, de Denver, la escalada de violencia por la guerra del narcotráfico en México significa que su regreso al país este año será el más peligroso de todos, así que trata de minimizar los riesgos.

"Cada año es mucho más peligroso (...) pueden pasar muchos peligros, por los sicarios, por la gente que sale a la carretera parando, robando, asaltando (...) vamos juntos para cuidarnos", dijo Sánchez, de 42 años, mientras viaja a Ciudad Juárez en un pequeño convoy.

Más de 3.000 personas han muerto en Ciudad Juárez desde enero por la creciente violencia del narco, convirtiendo al lugar en uno de los más peligrosos del mundo.

Alrededor de un millón de mexicanos que residen en Estados Unidos viajan hacia su país cada Navidad a lo largo de la extensa frontera, desde California hasta el sur de Texas.

Este año, viajeros como Sánchez -que se dirige hacia el balneario de Acapulco, en el Pacífico- están extremando sus precauciones, en medio de la espiral de violencia por el tráfico de drogas y la ausencia del estado de derecho en su camino a casa.

Desde que el presidente Felipe Calderón asumió el cargo hace cuatro años y se comprometió a combatir a las poderosas organizaciones criminales, más de 30.000 personas han muerto, una mayoría en el norte y centro de México.

Las autoridades mexicanas también están preocupadas por los riesgos adicionales en los caminos este año y están exhortando a los viajeros a tomar precauciones.

"Estamos más preocupados (...) que en años previos ya que ha habido un incremento en la violencia por drogas y el vandalismo", dijo Alejandro Orbezo, un funcionario consular mexicano a cargo del programa "Paisano", que apoya el retorno de los inmigrantes en el oeste de Estados Unidos.

"Estamos urgiendo a la población a no manejar después de que oscurece, que no traigan mucho efectivo con ellos, y que viajen en caravanas por su seguridad y para prevenir accidentes", agregó.
Rutas seguras.

Los estados de Tamaulipas, al sur de Texas, y de Sinaloa, al oeste del país, son sede de peligrosos cárteles del narcotráfico y representan la principal fuente de preocupación de las autoridades, después de recibir reportes de conductores que han sido detenidos y asaltados a punta de pistola en las carretera, dijo Orbezo.

En una medida para garantizar la seguridad en la cada vez más violenta franja norte del país, algunos viajeros están eludiendo los caminos que toquen los pueblos fronterizos y buscan caminos presuntamente más seguros.

Entre ellos se encuentra Samuel Rojas, de 46 años, quien conduce una camioneta pickup cargada con cajas, utensilios para cocina y bicicletas para niños en Douglas, un poblado remoto al sureste de Arizona, en su ruta hacia Durango, al noroeste de México.

"No sabemos qué va a pasar en el camino, considero yo que es más tranquilo por aquí, nunca hemos tenido ningún problema", dijo Rojas, mientras cargaba combustible a su vehículo.

Las autoridades mexicanas habilitaron un número telefónico de emergencia, el 066, equivalente al 911 de Estados Unidos, en caso de los que viajeros encuentren dificultades. También pueden marcar 078 para asistencia mecánica en las carreteras.

Pero preocupados también por la corrupción policial, algunos prefieren no usarlos.

"Los federales son peores que delincuentes, llegan a quitarnos dinero", dijo María Castillo, de 21 años, quien reside en Long Beach, California, durante su viaje a Sinaloa para visitar a su familia.