Rosarito. El tsunami que azotó Japón sólo ocasionó este viernes un leve incremento en el nivel del mar en la costa Pacífico de México, donde fueron suspendidas actividades de marina, pero las autoridades llamaron a la población a mantenerse alerta.

La Secretaría de Marina dijo que el oleaje sólo estuvo un poco encima de lo normal en lugares como Ensenada, puerto ubicado a unos 80 kilómetros al sur de la frontera con el estado de California, en Estados Unidos.

De todas maneras, el alerta lanzado por autoridades llevó a la suspensión de clases en 35 escuelas en localidades costeras de Baja California como Ensenada y Rosarito. En esta última también algunas familias fueron evacuadas de sus hogares.

"En general se ha comportado con unos niveles relativamente bajos a lo que se esperaba originalmente", dijo el Secretario de Marina, Francisco Saynez, a una radio local.

La petrolera estatal Pemex evacuó a los 300 trabajadores del puerto de Salina Cruz, en el sureño estado de Oaxaca, donde cinco buques que iban a recoger gasolina para distribuir al resto del país debieron quedarse en el puerto.

Una vez que la marea subió de forma moderada en México, en Centroamérica varios países habían relajado sus precauciones y no preveían evacuar poblaciones costeras.

Además, las actividades de pesca y navegación de embarcaciones pequeñas estaban suspendidas.

La actividad turística en cotizados centros como Cabo San Lucas y Puerto Vallarta, visitado sobre todo por estadounidenses, estaba casi paralizada, pero no se habían registrado daños por la marejada.

En Rosarito, algunos pescadores y dueños de populares restaurantes de mariscos estaban un poco frustrados porque el alerta alejó a los clientes y perdieron ingresos.

"La marea está baja y ya no hay temor a nada, creo que mas bien exageraron", dijo Martín Acosta, dueño de un restaurante que lucía vacío.

México, en alerta al igual que otros países de América Latina como Ecuador, Perú y Chile, esperaba ver el comportamiento del oleaje en otros puntos de su costa como el puerto de Manzanillo, uno de las terminales comerciales más activas del país, y en el popular centro turístico de Acapulco.

Más de 1,000 personas podrían haber muerto por el sismo y tsunami que golpearon el viernes a Japón y 1,800 viviendas habrían sido destruidas, reportó la agencia de noticias Kyodo.

Una vez que la marea subió de forma moderada en México, en Centroamérica varios países habían relajado sus precauciones y no preveían evacuar poblaciones costeras.