Nueva York. La Asociación Nacional del Rifle debería ayudar a Estados Unidos y México a reducir el flujo de armas estadounidenses que ingresan a la guerra ligada al narcotráfico que se libra en el país azteca, dijo el embajador mexicano en Washington.

Sin embargo, la NRA (por su sigla en inglés) respondió sosteniendo que es incorrecto tratar de pasarle la culpa por un problema que tiene su raíz en México.

El embajador Arturo Sarukhan dijo que la NRA debe colaborar en la lucha contra el tráfico ilegal de armas hacia su país mediante la educación de los dueños y vendedores estadounidenses de armas sobre cómo esta situación amenaza la seguridad en México.

"Esta sería una situación donde la NRA sólo puede ganar", dijo Sarukhan al Consejo de Relaciones Exteriores en Nueva York.

"Se asegurarían de no ser criticados por (...) una posible complicidad, al permitir de manera abierta o solapada que las armas caigan en manos de los narcotraficantes que las llevan a través de la frontera a México", explicó.

La violencia ligada al narcotráfico ha dejado más de 31.000 muertos en México desde que el presidente Felipe Calderón asumió el cargo en diciembre de 2006 y envió al Ejército a combatir a los cárteles, que compiten por el control de las rutas de contrabando hacia Estados Unidos.

Cerca de 90% de las armas confiscadas en México en 2009 fueron vendidas inicialmente en Estados Unidos. Este flujo de armas hacia el sur incluye rifles de asalto y pistolas decorativas populares entre los jefes del narco.

La NRA dijo que Estados Unidos cuenta con leyes adecuadas para enfrentar el tráfico de armas y que Sarukhan estaba tratando de pasar la responsabilidad a Washington por un problema del que México es responsable.

"Es incorrecto que él (el embajador) culpe a la segunda enmienda y a la Asociación Nacional del Rifle por un problema que tiene su origen en su propio país", dijo el portavoz de la NRA Andrew Arulanandam. "Esta es una situación muy seria y triste, pero la solución tiene que venir desde dentro de México", agregó.

La segunda enmienda de la Constitución estadounidense brinda a los ciudadanos el derecho de tener un arma. Unos 90 millones de personas poseen unos 200 millones de armas en Estados Unidos, en una población de unos 300 millones de habitantes.

Un reporte del departamento de Justicia de Estados Unidos divulgado este martes dijo que los esfuerzos estadounidenses para reducir el flujo de armas que ingresan a México están siendo entorpecidos por fallos del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, que ubica e incauta las armas.