Ras Jdir, Túnez. Los guardias fronterizos tunecinos dispararon al aire este martes tratando de controlar a una multitud de personas que clamaban por atravesar el cruce fronterizo y escapar de la violencia en la vecina Libia.

Los guardias dejaban que la gente, la mayoría extranjeros que estaban trabajando en Libia, pasaran por el cruce de Ras Jdir pero no podrían completar el proceso lo suficientemente rápido para mantener el ritmo de los que iban llegando.

La multitud estaba hacinada contra un muro de cemento que divide la zona de nadie entre los puestos de la frontera libia y tunecina. A intervalos, guardias fronterizos tunecinos abrían una puerta de metal azul para permitir el ingreso de un pequeño grupo.

Pero algunas personas estaban lanzando sus bolsos al otro lado del muro y trataban de escalarlo, lo que obligó a los agentes a golpearles con porras y después disparar repetidamente al aire.

Un periodista de Reuters vio al menos a tres personas que eran retiradas de la multitud por equipos médicos de la Media Luna Roja tras desmayarse, mientras unos voluntarios lanzaban botellas de agua a la multitud al otro lado del muro.

Un vasto número de personas, la mayoría trabajadores inmigrantes, han huido de Libia desde que la revuelta contra las cuatro décadas de gobierno de Muamar Gadafi se tornara en represión violenta por parte de sus fuerzas de seguridad.

También se produjeron escenas caóticas en el lado tunecino de la frontera. Miles de refugiados egipcios, que habían cruzado procedentes de Libia, preguntaban airadamente por qué su gobierno no tramitaba su repatriación.

"¿Cuándo nos van a sacar de aquí? No podemos aceptar esto", dijo un egipcio en una tienda de campaña a unos 5 km de la frontera. "Denme un camello. Aceptaré un camello. Solo quiero irme a casa".

Muchos de los refugiados varados en la frontera no tienen el dinero para pagarse el billete para volver a sus casas. Llevan días durmiendo a la intemperie con frío y lluvia.

Ha habido noticias de que las autoridades egipcias enviaban dos barcos a un puerto cercano para llevarlos a casa, pero no había señales de los mismos el martes.

La agencia de refugiados de la ONU, Acnur, amplió su campamento cercano a la frontera durante la noche, levantando tiendas con capacidad para acomodar a 10.000 personas, dijo un responsable.

La organización se preparaba para poner más tiendas e incrementar la capacidad del campamento a 20.000.

"El agua y la higiene son un asunto principal, los inodoros son nuestro próximo gran dolor de cabeza", dijo Hovig Etyemezian, responsable de protección de ACNUR en el campamento, donde 500 tiendas blancas fueron levantadas durante la noche, cada una con capacidad para 10 personas.