Caracas. Miles de soldados de la Guardia Nacional de Venezuela intentaron controlar una de las cárceles más grandes del país, donde un motín que lleva una semana ha dejado al menos 25 muertos, pero ante la oposición de los reos extenderán su operativo con ayuda de paracaidistas.

Dos soldados murieron y 22 efectivos resultaron heridos tras enfrentarse a reclusos que se negaron a someterse a una requisa, según fuentes oficiales que señalaron además que un reo murió y dos fueron heridos.

Políticos opositores, familiares de los detenidos y algunos medios aseguraban que entre los detenidos existían varias víctimas fatales, pero no fue posible confirmar estas versiones.

"Esto parecía la guerra de Vietnam, la Segunda Guerra Mundial", comentó el general Luis Motta, quien relató que los reos utilizaron fusiles de largo alcance, ametralladoras y otras armas automáticas para defenderse.

El oficial dijo que se logró controlar el edificio conocido como El Rodeo I, pero que "dada la hostilidad" de unos 1.400 detenidos de El Rodeo II, el operativo se extenderá al sábado con el apoyo de 400 paracaidistas, quienes ayudarán en la requisa.

Motta pidió a familiares de los reos que no impidan su acción, luego de que agredieron a los soldados fuera de la cárcel, y conminó a los detenidos a rendirse.

"La Guardia Nacional no se moverá de este recinto hasta haber restituido el orden y la paz en el mismo", aseveró.

Grupos de derechos humanos dicen que El Rodeo fue construido para 750 personas, pero que ahora recluye a 3.600. Mientras que en el país 49.000 presos viven en un espacio hecho para 13.000.

El hecho ocurre mientras el presidente Hugo Chávez se recupera en Cuba de una operación, a la que fue sometido el pasado fin de semana y sobre la cual ha habido un fuerte hermetismo que ha levantado diversas especulaciones en Venezuela sobre el real estado de salud del mandatario.

Motta comentó que Chávez lo llamó por teléfono para pedirle que actúe con cuidado para proteger los derechos humanos.

El Gobierno anunció esta semana la creación de un nuevo Ministerio de Atención Penitenciaria para tratar de controlar el caos dentro de las cárceles, donde los reclusos trafican drogas, andan armados, ejecutan crímenes desde adentro vía telefónica y controlan los pabellones.

"Estamos obligados a ejercer la autoridad para preservar la vida de los privados de libertad", dijo el vicepresidente venezolano, Elías Jaua.

La violencia desatada en el penal, situado en la ciudad de Guarenas -al este de Caracas- muestra el alto grado de conflictividad social en Venezuela, que tiene uno de los mayores índices de criminalidad de la región.

La crisis en el centro de detención provocó un nuevo enfrentamiento entre oficialismo y oposición, que medirán fuerzas en las elecciones presidenciales del 2012, en las que Chávez busca un nuevo período al mando del país petrolero.

"Los jefes ordenaron que a plomo se solucionara la terrible situación que vive El Rodeo", condenó Henrique Capriles, gobernador del estado donde se sitúa el centro penitenciario y una de las figuras más destacadas de la oposición.

"Responsabilidad deberían asumir los 'jefes' que ordenaron a plomo resolver el problema de El Rodeo, que 'cobran' por dejar pasar armas a una cárcel", añadió Capriles.

El vicepresidente Jaua respondió diciendo que "el Gobierno bolivariano es garante de los derechos humanos de todos" y agregó que buscará imponer la autoridad democrática en la cárcel.

"Hacemos un llamado a todos los actores de la sociedad, especialmente a los medios de comunicación y a algunos actores políticos que de manera irresponsable han intentado hacer de esto una fiesta macabra", señaló.

Las masacres en las prisiones no son una historia nueva para los venezolanos y se remontan a mucho antes de que Chávez llegara al poder en 1999.

En el considerado peor incidente carcelario, unos 130 prisioneros fueron quemados o cortados con machetes durante una guerra de bandas en la prisión de Sabaneta, en la occidental ciudad de Maracaibo en 1994.

El año pasado 476 prisioneros murieron en calabozos venezolanos, de acuerdo al Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), mientras 124 han fallecido en el primer trimestre.

Las brutales condiciones en las cárceles venezolanas volvieron a la palestra a principios de junio, tras el arresto de dos policías acusados de torturar hasta la muerte a tres prisioneros.