Copiapó. Saludando con una bandera chilena en las manos salió de la cápsula Fénix el minero que presentaba más problema de salud, pues sufre de silicosis, lo que había despertado las alarmas respecto a su rescate.

Sin embargo Mario Gómez, de 63 años, salió de buen ánimo, levantando una bandera y sin la máscara de oxígeno que se le había preparado para evitar cualquier problema.

Luego de abrazar a su esposa, el experimentado minero se arrodilló para agradecer a Dios para salir vivo del yacimiento.

Según había señalado el ministro de Salud, Jaime Mañalich, Mario Gómez representaba el desafío de salud más complejo.

Por ello, después de bajar a la mina, un enfermero de la armada comenzó a trabajar especialmente con él, le hizo kinesioterapia, le pidió toser, se usó broncodilatadores y se le enseñó a usar la máscara de oxígeno que no usó finalmente. 

Mario Gómez fue uno de los primeros nombres que se conoció a través de la prensa, pues fue el primero en enviar una carta a la superficie, destinada a su esposa.

Asimismo, entregó a los equipos de rescate las coordenadas exactas donde estaban los mineros atrapados, lo que agilizó y facilitó las labores de perforación.