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Mineros chilenos guardan silencio sobre la "pesadilla" bajo tierra
Sábado, Octubre 16, 2010 - 08:35

Aún faltaba darle el alta a dos de los mineros internados en el hospital, según el último parte médico entregado el viernes, pero la mayoría de ellos fueron recibidos en sus casas como héroes con fiestas, globos, banderas y champaña.

Copiapó, Chile. La mayoría de los 33 mineros rescatadosen Chile despertaron este sábado en sus hogares luego de pasar más de 70días bajo tierra y si bien han evitado entregar detalles de suexperiencia, algunos comenzaron a dar pistas sobre lo traumático quefue estar sepultados.

Aún faltaba darle el alta ados de los mineros internados en el hospital, según el último partemédico entregado el viernes, pero la mayoría de ellos fueron recibidosen sus casas como héroes con fiestas, globos, banderas y champaña.

Enmedio de los festejos y con un fuerte acoso de los medios, los mineroshan hablado escuetamente del horror por el cual transitaron, al parecerhaciendo honor a un tácito pacto de silencio en torno a la peor partede su encierro, cuando el mundo aún no sabía que estaban vivos en lasentrañas de la mina.

Pero Víctor Segovia, quienen la profundidad escribía lo que ocurría en la mina, dio señalesacerca de lo traumático de la experiencia.

"Lobueno de afuera es que si uno tiene pesadillas y se despierta, se dacuenta que está afuera, pero adentro uno tenía sueño y despertaba en lapesadilla", apuntó Segovia, quien era conocido como el escritor de lamina entre sus compañeros, en una entrevista con Reuters Televisión.

Eldiario local La Tercera publicó este sábado fotos hasta ahora inéditas delas maniobras de rescate al interior de la mina que muestran a lossocorristas revisando a los trabajadores encerrados en una cavernaoscura y rocosa.

Los mineros sobrevivieron 17días con pequeñas dosis de galletas y pescado enlatado, sin tenerninguna esperanza de que serían rescatados. Luego estuvieron encontacto con la superficie a través de un "cordón umbilical" que lesllevó comida, juegos, medicinas y cartas de sus familias.

Enlas imágenes tomadas bajo tierra se los vio en general de buen animo ycomo un grupo organizado que desarrolló tareas para facilitar surescate.

"Pero igual había problemas como en todafamilia, mucho tiempo juntos, empiezan los problemas, peleas, pero nadagrave", señaló Segovia.

Elviernes, los familiares de Ariel Ticona, quien vio el parto de su hijaEsperanza bajo tierra, lo recibieron con papel picado, aplausos y unafiesta en su casa.

A pocas cuadras, la escena serepetía en la vivienda de Mario Gómez, de 63 años, el más veterano delgrupo y quien envió una carta romántica a su mujer cuando se supo queestaban con vida.

"La verdad es que a uno tieneque pasarle algo en la vida para reconocer y recapacitar (...) y ahíquise expresarle todo mi sentimiento a mi señora", confesó a la emisoralocal Canal 13.

Sin embargo, Gómez no quiere dar detalles de lo que vivió bajo tierra.

"Va a llegar un momento en que se va a saber todo pero hay que tener paciencia y hay que esperar", apuntó.

Volver a la mina. Trasel accidente, los familiares comenzaron a acampar en la mina con laesperanza de que los mineros estuvieran vivos. Luego, la espera seextendió hasta el rescate y en el último tramo del operativo, el"Campamento Esperanza" se pobló de miles de periodistas de todo elmundo que llegaron al lugar para cubrir la historia.

Segoviay Gómez han dicho que quieren subir a la mina el domingo, cuando secelebraría una ceremonia religiosa en honor a los sobrevivientes.

Perootros como Ariel Ticona, de 29 años, han dicho que no, que aún es muypronto para retornar al lugar donde vivieron una de las historias desupervivencia más impactantes de los últimos tiempos.

"Eneste momento lo veo difícil subir a la mina", señaló Ticona con uno desus hijos en brazos y ante una multitud de periodistas, mientras sufamilia lo esperaba con papel picado, gritos, carteles y su comidafavorita.

Sin embargo, no descartó una visita en el futuro próximo.

"Alo mejor sí para ver cómo se transformó en una ciudad", afirmó antes deentrar a su casa donde su familia lo esperaba con aplausos.

Elminero Edison Peña, que sorprendió con sus relatos de que corría hasta10 kilómetros diarios en el interior del pique para entrenarse y matarla angustia, dijo que la fama repentina es difícil de manejar.

"Paramí fue incómodo porque lógicamente no estaba acostumbrado a esto (...)Yo solamente quiero tener una vida normal, quiero poder salir a correr,quiero mi bicicleta feita", señaló.

Autores

Reuters