Copiapó. Familiares y algunos de los mineros rescatados en Chile planeaban reencontrarse el domingo con la mina donde los hombres permanecieron sepultados por más de dos meses y agradecer con una ceremonia religiosa un rescate que consideran un "milagro".

Los operarios comenzaron el fin de semana a volver a enfrentarse a la luz del sol sin los lentes que usaron para adaptarse en los primeros días en la superficie y a lidiar con la persecución de un enjambre de periodistas que busca saber detalles de su encierro a 700 metros bajo tierra.

Se espera que algunos asistan el domingo a una celebración religiosa en el mismo lugar que comenzó su tragedia, la mina de San José, donde un derrumbe los dejó casi 70 días sepultados hasta que un complejo operativo de rescate los llevó de vuelta a la superficie.

"Va a ser difícil (regresar a la mina) pero sabemos que podemos resistirlo. Uno se emociona, uno se hace el fuerte, pero nosotros tenemos corazón", dijo Omar Reygadas, uno de los 33 mineros.

También los familiares planean asistir al "Campamento Esperanza", el sitio fuera de la mina donde se instalaron luego del accidente con la expectativa de que estuvieran vivos y que en el último tramo del operativo de rescate se pobló de periodistas de todo el mundo.

"De todas maneras vamos a estar ahí, lo voy a llevar yo", dijo el padre de Carlos Barrios, Antenor, quien fue el que recibió con un abrazo emotivo a su hijo cuando este ascendió por la cápsula de hierro que llevó a la luz a todos los operarios.

Los mineros Mario Gómez y Víctor Segovia han dicho que asistirán a la ceremonia para agradecer su vuelta a la vida. Y si bien muchos han afirmado que volverán a trabajar en el sector, otros no pueden pensar en esa posibilidad.

"No voy a volver a meterme nunca más en un túnel en mi vida", dijo Mario Gómez en un programa especial de Canal 13 al que asistieron cinco de los mineros.

Milagro. Convertidos en celebridades, los mineros fueron agasajados con regalos e invitaciones que van desde viajes a República Dominicana y Grecia, hasta jugar un partido de fútbol con el equipo de la casa de Gobierno al cual los convocó el presidente chileno, Sebastián Piñera.

Y si bien hablaron con los medios, han evitado dar detalles sobre los pormenores de su desventura en las entrañas de la mina con el fin de mantener secretos que podrían servir a proyectos en el futuro.

Desde el derrumbe el 5 de agosto, los mineros permanecieron 17 días incomunicados y comiendo pequeñas raciones de pescado y galletas para sobrevivir. Cuando una sonda dio con ellos, se las ingeniaron para enviar un mensaje escrito en el que aseguraban que estaban con vida.

El primero que retornó a la mina de la "pesadilla", como suelen llamar los mineros a su encierro, fue José Henríquez, a quien sus compañeros consideran un sostén espiritual en las profundidades, donde según han relatado la fe fue un factor crucial para sostener la esperanza de que serían rescatados.

"En la mina nunca hubimos 33 mineros, hubimos 34", señaló el minero Ariel Ticona, refieriéndose a cómo sentían todos la presencia de Dios.

Ticona, quien vio el nacimiento de su hija Esperanza en video desde las profundidades de la tierra, indicó en el programa de Canal 13 que no le importó cuál sería su turno en subir de la cápsula de rescate, ya que sabía que todos saldrían con vida.

"El milagro tenía que ser completo", apuntó Ticona.