Copiapó. Tres de los mineros rescatados en el norte de Chile dejaron en la noche de este jueves el hospital donde se recuperaban de su encierro de dos meses bajo tierra, luego de una exitosa operación de rescate que tuvo en vilo al mundo.

El boliviano Carlos Mamani y los chilenos Juan Illanes y Edison Peña abandonaron en un mismo vehículo el hospital San José de Copiapó, antes de que se cumplieran las 48 horas de observación inicialmente previstas, en tanto, se espera que más de sus compañeros dejen el centro médico este viernes.

"Lo pasamos bien mal (...) Yo creía que no iba a volver y por eso estoy 'súper loco' con este recibimiento. Muchas gracias. Gracias por creer que estamos vivos. Nosotros no somos artistas, somos gente común y corriente", declaró Peña al llegar a su hogar, rodeado por una multitud de vecinos y prensa.

"Todas las oraciones de la gente me daban más coraje para seguir adelante y no esperar durmiendo a que nos rescataran. Siempre tuvimos fuerza", agregó.

Su compañero Juan Illanes destacó: "Estamos muy bien. Esto es fuera de serie (la recepción). Me sirvió (la experiencia de militar) mucho (...) Ustedes tienen que entender que en una condición como esta (derrumbe de la mina), siendo imprevista, te va a llevar al límite".

Los 33 mineros fueron rescatados el miércoles del caluroso, húmedo y oscuro fondo de una mina del Desierto de Atacama, donde quedaron atrapados por un derrumbe durante 69 largos días.

En un emotivo y eficaz operativo, fueron extraídos en una estrecha cápsula por un ducto de más de 600 metros de roca sólida de las fauces de la mina, emergiendo como protagonistas de uno de los mayores hitos de supervivencia bajo tierra de la historia y encendiendo festejos a lo largo de todo Chile.

"Pensé que no iba a volver a ver a mi señora, no iba a poder ver nacer a mi hijo. Cuando rezaba, lo hacía por ellos dos", dijo a la cadena estatal TVN por teléfono desde el hospital el minero Richard Villarroel, que ahora podrá presenciar el parto de su esposa.

El estado general de los sobrevivientes era tan bueno que los médicos podrían darle el alta a dos o tres mineros la misma tarde o noche del jueves si el protocolo lo permitía, según doctores del hospital de la ciudad Copiapó, vecina a la mina.

"Han evolucionado en forma muy favorable", dijo en rueda de prensa Jorge Montes, subdirector del hospital de Copiapó donde los mineros fueron llevados después del rescate y pasaron su primera noche en libertad.

Sólo había un caso relativamente complicado, el de uno de los mineros de más edad, que sufre de silicosis -una enfermedad respiratoria producida por el polvo de sílice de las minas- y neumonía aguda. Pero el cuadro había sido controlado y los médicos aseguraron que el paciente respondía bien.

Todos podrían estar fuera del centro médico junto con sus familias el fin de semana, de acuerdo con la directora del servicio de salud de Atacama, Paola Neumann.

"Es una alta probabilidad (que estén fuera el domingo) pero uno nunca puede dar en estos casos una probabilidad del cien por ciento", sostuvo la doctora en la rueda de prensa.

Los mineros habían sido trasladados en helicóptero al hospital, que este jueves estaba rodeado de vallas para contener a las personas y a cientos de medios de comunicación que convirtieron al rescate en uno de los sucesos de mayor audiencia global, según cálculos de ejecutivos de televisión.

Y este jueves pasaban tiempo juntos en una sala del hospital, leyendo sus historias en los periódicos.

"Me dijo que estaba excelente (...), me invitó a una fiesta", comentó Vicente Segovia después de hablar por teléfono con su hermano Víctor, llamado el escritor del grupo de mineros porque registró en papel la odisea de más de dos meses desde el fondo de la mina San José.

Y sus escritos se los van a disputar ahora productores y directores para llevar la hazaña de supervivencia incluso hasta la pantalla grande.

Celebridades. Los sobrevivientes, que ya comenzaban a disfrutar estatus de celebridades, recibieron el jueves la visita en el hospital del presidente chileno, Sebastián Piñera.

Entre risas y bromas, el mandatario se sacó una foto con todos los sobrevivientes y los invitó a visitar la Casa de Gobierno el 25 de octubre. Pero no terminó ahí y además los desafió a un partido de fútbol con apuesta incluida.

"El equipo que gana se queda en La Moneda (palacio presidencial) y el que pierde vuelve a la mina", dijo desatando risas Piñera, que ganó popularidad por el manejo de la crisis y estuvo fuera del ducto para abrazar a casi todos los mineros.

La fama que ganaron los hasta hace dos meses desconocidos mineros fue tanta, que probablemente los ayude a superar el sufrimiento y el estrés emocional que tuvieron que enfrentar durante tanto tiempo.

Entre los regalos y propuestas que recibieron, el Real Madrid y el Manchester United invitaron a los mineros -muchos de ellos fanáticos de fútbol- a ver partidos en sus estadios en Europa, un empresario local les dio US$10.000 a cada uno y hasta el jefe de Apple, Steve Jobs, les envió iPods.

Una empresa griega ofreció regalarles viajes por islas del Mediterráneo, uno de los operarios ya tiene una oferta de trabajo como coordinador laboral y motivador para una empresa local y un minero admirador de Elvis fue invitado a Graceland, la mansión del rey del rock and roll en Estados Unidos.

Incluso hasta ya salió un juego en internet que consiste en rescatarlos de la mina.

Con toda esta catarata de ofertas, y el tirón de orejas de las familias, es muy probable que ninguno vuelva a su viejo trabajo en el corazón de la tierra.

“Sabía que iba a sobrevivir”. Uno de los primeros en dejar el hospital podría ser Luis Urzúa, el jefe de la mina de 54 años y el último minero en salir por el estrecho ducto el miércoles por la noche, en una operación de rescate ininterrumpida de 24 horas que habría costado hasta 20 millones de dólares.

"Lo vi muy bien, es una persona muy fuerte, no sé cómo describirlo pero yo como lo conozco de tanto tiempo sabía que iba a sobrevivir, sabía también que iba a salir último", dijo Moisés Madariaga, minero y amigo de la adolescencia de Urzúa.

"Yo creo que entre hoy y mañana le darían el alta", acotó.

Mientras los trabajadores se recuperaban en Copiapó, cerca de la mina, los chilenos abarrotaron los quioscos comprando diarios para llevarse un poco de este hito en sus manos.

Todo Chile había vibrado en la madrugada del jueves con el desenlace del rescate. Chicos ondeando banderas, coches tocando bocinas, mujeres y hombres con ojos húmedos y gestos de alegría festejaron el final del rescate en la mina del norte chileno.

La esposa de uno de los mineros dijo que se estaba preparando una misa para el domingo en el campamento junto a la mina, que poco a poco estaba siendo desmantelado mientras las familias empacaban su felicidad y enfilaban a sus casas.

"Siento nostalgia y pena al mismo tiempo, porque estamos dejando muchos recuerdos en este lugar. Pasaron muchas cosas; sentimos terror, el infierno mismo, pero ahora estamos muy felices porque devolvimos a nuestros chiquillos a donde pertenecen", dijo a María Segovia, hermana del minero Daría, a Reuters Television.