Peshawar, Pakistán. Presuntos bombardeos de aviones estadounidenses causaron este sábado la muerte de 15 militantes musulmanes en el noroeste de Pakistán, sugiriendo que que no habrá interrupción en una campaña que Washington dice está dañando grupos vinculados con Al Qaeda.

Los ataques protagonizados por aviones no tripulados pertenecientes a Estados Unidos fueron reportados por autoridades de inteligencia de Pakistán en Waziristán del Norte, un santuario para Al Qaeda y militantes Talibán de la frontera afgana.

Un día antes, cinco militantes fueron asesinados por vehículos aéreos en la misma región.

La intensidad de los ataques podría significar que se identificó un objetivo de gran valor en la región de la etnia de los pashtunes.

Líderes de la red Haqqani, una de las facciones militantes afganas más letales que lucha con tropas de la OTAN encabezadas por Estados Unidos en Afganistán, están localizados en Waziristán del Norte.

Pakistán ha resistido la presión estadounidense para lanzar una ofensiva en la región, alegando que está consolidando grandes operaciones contra militantes en otras áreas tribales.

Siete insurgentes fueron asesinados en el primer ataque de este sábado cuando cuatro misiles impactaron contra un vehículo y un complejo habitacional de militantes en el pueblo de Mir Ali, en Waziristán del Norte.

Se cree que la mayoría de los militantes eran leales a Hafiz Gul Bahadur, un comandante afiliado con la red Haqqani, informó una autoridad de inteligencia local.

Poco después, dos misiles más fueron disparados al mismo lugar, matando a cuatro militantes ocupados en tareas de rescate.

Más tarde, un presunto misil asesinó a otros cuatro militantes cuando impactó sobre su vehículo a unos 30 kilómetros del principal pueblo de la región, Miranshah.

Los ataques, que se incrementaron en el mandato del presidente estadounidense Barack Obama, mataron a militantes de alto perfil.