Las manifestaciones contra el presidente Hosni Mubarak inician el sábado su duodécimo día, sin señales de un fin al conflicto que ha enfrentado al líder de 82 años con miles de personas que protestan contra su gobierno.

El vicepresidente Omar Suleiman debía reunirse con un grupo de destacadas figuras el sábado para examinar una solución propuesta bajo la cual él asumiría los poderes del presidente por un período provisional, dijo uno de los miembros del grupo.

Pero algunos manifestantes insisten en que no sólo quieren la salida de Mubarak, sino también la de sus aliados, por lo que no está claro si eso sería suficiente para poner fin a la crisis.
Mubarak dijo el jueves que Egipto enfrenta el caos si él renuncia ahora, aunque ha prometido dar un paso al costado en septiembre.

Cientos de miles de egipcios realizaron protestas principalmente pacíficas en todo el país el viernes para exigir el fin inmediato de los 30 años de gobierno de Mubarak.

En la Plaza Tahrir de El Cairo, una intersección muy transitada en el corazón de la ciudad que se ha convertido en el centro de las protestas, los manifestantes dijeron que no se rendirían.

"Mubarak debe irse, Mubarak debe irse", gritó alguien a través de un parlante, luego de que es escuchó una breve ráfaga de disparos en la plaza poco antes de las 2.00 a.m. de este sábado (0000 GMT).

Además de los disparos -que un manifestante atribuyó al Ejército disparando al aire para mantener lejos a los partidarios de Mubarak que se enfrentaron a quienes protestan contra el gobierno anteriormente en la semana- la noche fue tranquila.

Las manifestaciones han golpeado a la economía del país más poblado del mundo árabe y algunos egipcios están ansiosos de volver a la normalidad. Los bancos deben reabrir el domingo, el inicio de la semana en Egipto, y el mercado de valores el lunes.

Estados Unidos también ha estado presionando para que Mubarak, de 82 años, inicie una transferencia de poder y despeje el camino a la democracia en un país que ha sido dominado por el Ejército desde que derrocó a la monarquía en 1952.

Pero con la intención de desviar las críticas de intervencionismo en los asuntos de Egipto, el presidente Barack Obama dijo el viernes: "El futuro de Egipto será determinado por su pueblo".

Nadie, sin embargo, puede ver un acuerdo simple que satisfaga la demanda de los manifestantes por un cambio y a los partidarios de Mubarak que desean mantener su influencia y hallar una salida honorable para el presidente.

Suleiman, un ex jefe de inteligencia, debe discutir con el grupo de figuras destacadas un artículo de la Constitución que cubre la entrega del poder de parte de Mubarak a su vicepresidente, dijo un miembro del grupo, Diaa Rashwan, a Reuters.

Mubarak conservaría una posición simbólica bajo la propuesta que está promoviendo el grupo de egipcios que se llama a sí mismo el "Consejo de Hombres Sabios", lo que le permitiría cumplir su mandato con algo de dignidad.

Sin embargo, muchos manifestantes dicen que quieren un quiere completo con el pasado, mientras Obama también pidió un cambio "significativo".