Hessel, el último redactor de la Declaración de los Derechos Humanos (1948) que permanecía con vida, nació en Berlín en 1917.

En 1937, durante la Segunda Guerra Mundial, se refugió en Francia, donde militó activamente en la resistencia contra la ocupación nazi.

Sin embargo, fue detenido y deportado por la Gestapo a los campos de concentración Buchenwald y Dora-Mittelbau.

Al finalizar la Segunda Guerra, el filósofo Hessel comenzó una carrera diplomática, al representar a Francia en la ONU, marcada por su pensamiento de izquierda y europeísta y por su intención de aplicar políticas humanistas y progresistas.

Pese a su atípica carrera, la notoriedad llegó sobre el final de su vida, al editar en 2010 un pequeño libro de poco mas de 30 páginas, ‘Indígnese’, que vendió más de cuatro millones de ejemplares en un centenar de países.

‘Indígnese’ inspiró al movimiento ciudadano español de los indignados -pero también a los movimientos de Grecia y Francia- que surgió el 15 de marzo de 2011 y el cual –en una entrevista con Télam en mayo 2011- calificó como "un despertar social comparable con los cacerolazos argentinos" de 2001.

En 2012, Hessel, junto a Albert Jacquard, publicó un nuevo manifiesto contra las armas atómicas: ‘¡Exige! un desarme nuclear total”.