Baghlia, Argelia. Una serie de asesinatos ocurridos este mes al este de Argel es vista como un cruel mensaje del brazo de Al Qaeda en el norte de Africa, que busca asegurarse de que el dinero que los agricultores locales pagan a cambio de protección siga llegando a sus arcas.

El Gobierno de Argelia ha dicho reiteradas veces que los militantes, un remanente de la insurgencia islamista en la década de 1990, se encuentran a la defensiva a medida que las fuerzas de seguridad redoblan sus incursiones a los bastiones situados a un mínimo de 50 kilómetros de la capital.

Los residentes de la pequeña ciudad de Baghlia dicen que rebeldes de Al Qaeda en el Maghreb Islámico asesinaron a su alcalde el 6 de agosto. Unos pocos días más tarde, mataron a tres soldados e hirieron a dos al detonar una bomba. Luego el 22 de agosto, un ex rebelde fue asesinado con arma de fuego en un café.

Los agricultores locales dicen que los asesinatos buscan mostrar al Estado que todavía no puede proteger a aquellos que se niegan a pagar a Al Qaeda una porción de sus ingresos.

"Si pagamos, nos convertimos en cómplices de los terroristas. Si no pagamos, podríamos acabar muertos", dijo a Reuters un agricultor que dijo haber dejado de pagar por protección. Se negó a ser identificado, temiendo represalias de los servicios de seguridad.

Baghlia solía ser un bastión insurgente. En el punto máximo de la violencia en la década de 1990, los militantes mataban a decenas de personas por semana, a menudo decapitándolos.

El control que los rebeldes ejercen en Baghlia, una ciudad de 19.000 personas, muestra que siguen desafiando al Gobierno en el populoso norte a pesar de haber trasladado sus operaciones hacia el anárquico Sahara en el sur.

La violencia ha complicado los intentos del país miembro de la OPEP - un fuerte aliado de Estados Unidos que suministra un quinto del gas natural de Europa - por dar vuelta la página después del conflicto civil de una década que dejó 200.000 muertos.

Pago del 10%. Las masacres de civiles en la década de 1990 socavaron el apoyo a los militantes armados entre los argelinos comunes.

Analistas en seguridad estiman que las filas de los militantes han disminuido hoy a entre 1.000 y 1.500 desde un nivel máximo de 35.000. Los rebeldes restantes adoptaron el nombre Al Qaeda en el 2005.

Para lograr una paz definitiva se necesita un control sobre los fondos de los rebeldes, pero su capacidad de generar una atmósfera de temor en Baghlia muestra que esa no es tarea fácil.

Al Qaeda exige un 10% del valor de la cosecha a 12.000 agricultores en los alrededores de Baghlia, donde las uvas son el cultivo más común.

"Usualmente recibimos una llamada telefónica cada verano (boreal), con una voz que exige un 10 por ciento de nuestra cosecha", dijo un agricultor.

Dos productores de la zona dijeron que el dinero por protección variaba entre 100.000 y 1,4 millones de dinares (1.330 y 18.620 dólares).

"Depende de la superficie de tierra que tienes y de la producción", dijo uno de ellos, quien planea irse de Baghlia porque está harto.

Fuentes de seguridad dicen que Baghlia no es un caso aislado, agregando que otros agricultores de la zona de Boumerdes están pagando el gravamen. Dicen que el dinero permite a Al Qaeda contratar reclutas y pagar a sus agentes.

"No tienes más alternativa que pagar. Sino un miembro de tu familia es secuestrado", dijo Ahmed Alouane, un analista de seguridad que trabaja para el periódico El Khabar.

Alouane, radicado en Boumerdes, agregó que "20 personas han sido secuestradas recientemente. Fueron liberadas tras el pago de un rescate".

Una fuente de seguridad estimó que hay más de 100 miembros activos de Al Qaeda en la región de Boumerdes.

Tras los recientes asesinatos, el Gobierno ha reforzado la seguridad en las carreteras que conducen a las zonas urbanas de la región.

"Los alcaldes de la región ya no duermen en sus casas. Han alquilado departamentos en la ciudad de Boumerdes", sostuvo Alouane.